Sólo agua y un piano
Tom Waits interpretó sólo dos íntimas canciones desde un piano de cola y dejó a la audiencia con ganas de escuchar muchas otras. «Tom Trauberts Blues» y un tema incluido en la banda de sonido de la reciente «El tigre y la nieve», de Roberto Beningni, fueron los títulos que el artista eligió para encantar desde su voz áspera y profunda a algunos de los seguidores que tiene en el país.
Mercedes Morán, Tina Serrano, Iván Noble, Kevin Johansen, Ariel Rotter, Horacio Fontova, Dolores Solá y el jefe de gobierno, Jorge Telerman, fueron algunas de las personalidades que presenciaron una divertida Master Class . Desde las 7 de la mañana del sábado, unas 4.000 personas que ocuparon una manzana entera, se acercaron al teatro de la avenida Corrientes para conseguir su entrada. En sólo una hora y cuarto las localidades se agotaron, lo que generó que los más fanáticos hicieran carteles en que se ofrecían a comprarlas por hasta 200 pesos.
Waits había llegado a Buenos Aires dos días antes, junto a su esposa y uno de sus tres hijos. Y no exigió grandes cosas, sólo agua y un piano en el escenario, con el que le bastó para emocionar.
«Uno escribe las canciones cuando las canciones quieren que las escriban y a veces te molestan, porque a veces estás haciendo otra cosa», dijo en uno de los tramos de una charla que mantuvo con los periodistas Martín Pérez y Mariana Enríquez. Cuando lograba escaparle a las preguntas muy específicas acerca de momentos puntuales que casi ni él mismo recordaba, Waits soltaba y hablaba de música y en particular de los discos y de su voz. Acerca de su voz, se animó a compararla con «una remera que tenés desde hace mucho tiempo, uno le va dando forma sobre la marcha».
En relación a su mujer y compañera musical, Kathleen Brennan, quien lo rescató del alcoholismo y la vida nómada y lo impulsó a dar un vuelvo en su carrera desde 1980, Waits afirmó: «Ella es bárbara, ella es como una pelea de box, uno quiere un oponente que valga mucho la pena».