Sólo para cumplir
Desilusión es la frase más escuchada en Roca tras la presentación de Los Nocheros en la Fiesta de la Manzana. Y no sé si por casualidad o por qué, los argumentos fueron siempre los mismos: esperaban más, mucho más del grupo más exitoso del folclore argentino actual.
Y a decir verdad, en lo personal fui a verlos con la misma expectativa que todos, partiendo de la base de la buena música que hacen y defendí muchas veces en esta columna y de la más que elogiable trayectoria que los respalda.
Pero no fue lo que esperaba ni lo que esperaba la gente, para colmo, tenían que trabajar mucho si querían superar una brillante presentación el día anterior del Chaqueño Palavecino, que se plantó en el escenario y mostró un excepcional manejo del público y sus sensaciones.
Si tengo que calificar de alguna manera la presentación de Los Nocheros, diría que es la más pobre que les haya visto a estos salteños que llegaron a donde están tras años y años de esfuerzos y humildad y que de pronto mostraron una imagen alejada de la gente, de los mismos que los hicieron exitosos.
Subidos al éxito, con exigencias cercanas al ridículo (Tía María antes de comenzar la presentación, que no haya humedad en el escenario, características del hotel, entre otras), con poca predisposición a mostrarse tal cual son, con una dosis de soberbia nunca vista en ellos, se fueron de Roca sin pena ni gloria, con un recital que pocos recordarán por su fervor y que casi nadie pretendería que se repita. En otras palabras, me hubiera gustado ver a los verdaderos Nocheros, esos que ponían todo en el escenario con tal de alegrar a la gente, los mismos que pudimos ver hasta hace poco tiempo en cada escenario del país, donde cada noche se proponían conquistar de nuevo a un público que no se cansaba de aplaudirlos. Los Nocheros de «El diablo en la cueva», del mejor romanticismo y de las zambas más sentidas, no pasaron por Roca.
Marcaron una época que creo no terminó todavía y ojalá no se termine por mucho tiempo, pero mostraron grises que uno no hubiera imaginado. No sea cosa que el éxito, el ser destinatarios de millones de aplausos, los haya llevado a asumir esas posturas antipáticas, capaces de derrumbar en poco tiempo el éxito que llevó años construir.
Claro, el público de Roca y de la región no será para ellos la medida del éxito o el fracaso, pero será un síntoma inconfundible de que algo está cambiando en la relación con la gente, esa que les toleró el playback sin siquiera un chiflido. Pero sólo porque son ellos, los que la gente vio y escuchó a lo largo del país.
Esta vez Los Nocheros, los verdaderos Nocheros que desparramaron talento en cada escenario, quedaron en deuda. Vaya uno a saber por dónde pasó la lejanía, pero dejaron poco y nada en el escenario, frente a un público cargado de ilusión por tener a metros nada más al grupo que supo generar una revolución en el folclore nacional.
Que esto no desmerezca la fiesta, la muy buena Fiesta de la Manzana que tuvo la región, ni mucho menos desmerezca el enorme esfuerzo de sus organizadores para traerlos. Porque los eligió la gente, porque los pidió el público y al menos esta vez la propuesta desde el escenario fue como para cumplir. Y con eso no alcanza.
Ojalá haya sido sólo una mala noche de Los Nocheros.
Si mucha gente hubiera imaginado lo que sería el show, el pobre show que se vio, se hubiera evitado la desilusión.
Jorge Vergara
jvergara@rionegro.com.ar
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