"Son sólo 75 kilos por año"

Escobar desestimó las observaciones realizadas por las agrupaciones ambientalistas sobre los peligros que podría ocasionar el ingreso al país de los "combustibles gastados" incluso sólo para su tratamiento.

"Toda esa campaña de que los niños y que van a matar gente...quiero decirle que se fijen en todo el material que nosotros tenemos en nuestro país", dijo.

Y agregó: "¿sabe cuántos kilos podrían ingresar de Australia por año? 75 kilos. En toda la vida útil del reactor, que son 40 años, serían 3.000 kilos. En la Argentina hay 1.500.000 kilos, y yo le estoy hablando de 75 kilos por año, sobre algo que entra, se lo trata, se separa el aluminio del uranio, se vitrifica, se cementiza, se le hace el proceso técnico y se lo devuelve a su país de origen.

"Entonces mire: pensemos en el millón y medio que tenemos nosotros y no pensemos en los 75 kilos que entrarían por año.

"Yo creo que la desinformación asusta a la gente".

Protestas sospechosas

El legislador se manifestó con dureza contra las agrupaciones defensoras del medio ambiente que cuestionan la ratificación parlamentaria del acuerdo.

"Pongamos las cosas en su lugar. Mucho se dice que hay algunas organizaciones ambientalistas que están recibiendo el dinero de los países que perdieron la licitación", dijo.

-¿Y usted verdaderamente le da asidero a esas versiones? ¿No es una teoría conspirativa?

-No puedo darle fe cierta de esto, pero lo concreto es que hay alguien que está interesado en que la Argentina no sea una potencia nuclear, porque le quita intereses económicos a los países que fabrican reactores.

-¿Pero quién podría ser ese alguien?

-...Y sin ninguna duda, a Francia no le conviene que la Argentina produzca reactores nucleares, y a Inglaterra tampoco. Ahora, capaz, ellos a través de algunos pueden canalizar la protesta...

-¿Esos algunos son para usted las agrupaciones protectoras del medio ambiente?

-...Y... mire qué casualidad que en algunos lugares se protesta y en otros no. Francia tiene 40 plantas nucleares y tiene el tratamiento del combustible gastado.

La empresa ya cobró 40 millones por el reactor de Australia

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La empresa rionegrina Invap SE cobró la primera certificación por las obras que desarrolla para construir un reactor experimental en Australia. El avance de las mismas fue estipulado en un 25 por ciento y por tal concepto el gobierno de Oceanía abonó los primeros 45 millones de dólares.

Héctor Otheguy, gerente general de Invap, explicó que a la par que en Australia se avanza con las obras civiles, en Bariloche están fabricando los componentes tecnológicos. Recientemente una delegación de técnicos australianos visitó esta ciudad y constató el avance de los componentes necesarios para la construcción del reactor. A su regreso, el país de Oceanía, entregó el primer pago.

Las obras civiles en la isla comenzaron en el mes de abril de este año, cuando la Autoridad Regulatoria Nuclear de Australia anunció la aprobación para la construcción del reactor experimental.

La concesión ganada por Invap implica la mayor exportación unitaria de la historia de Argentina, con un reactor que demandará una inversión australiana total de 180 millones de dólares, que en gran medida se traducirá en mano de obra en el país.

No obstante, cabe recordar que las obras civiles son realizadas por empresas australianas, las cuales perciben sus honorarios por tal concepto, lo cual implica que los 180 millones de dólares no ingresarán totalmente a la Argentina, una parte de ellos se destinará a pagar costos originados en Oceanía.

Paralelamente a las obras civiles, unas 100 personas trabajan desde abril en Bariloche y Pilcaniyeu, en todo lo que respecta a la ingeniería del proyecto. Invap ya desarrolló la ingeniería del reactor y de acuerdo al cronograma previsto, a mediados de 2005 podría ser inaugurado, para reemplazar a otro que la agencia nuclear australiana ANSTO sacará de operaciones.

Desde que Invap ganó la licitación en junio de 2000, a los festejos iniciales siguió una fuerte controversia con organizaciones ambientalistas, principalmente Greenpeace, que procuran que el acuerdo de cooperación nuclear argentino-australiano no sea avalado por el Congreso.

Greenpeace sostiene que por una cláusula del contrato, Invap se verá obligado a traer al país combustible nuclear usado del reactor, para su reprocesamiento y posterior reenvío a Australia lo que, afirma, está prohibido por la Constitución Nacional.


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