Sociedad
Los dolores físicos y una mente inquieta llevaron a esta joven roquense a las prácticas, pese a que antes creía que “era aburrido y de hippies”. Dice que fue el camino para sanar tras los golpes y pérdidas que tuvo en sus 36 años de vida. También sufrió las miradas con lástima y el “vos no podés”. Siente que su cuerpo se completa con el yoga.