“Tiene razón, soy una persona mayor”
Me dirijo a este prestigioso medio a efectos de dar respuesta y también finalizado el malentendido que lamentablemente he tenido con la señora licenciada y profesora doña Silvia Castex Pla. Desde ya, estimadísima, le pido mil disculpas si en algo la he ofendido. Créame, no fue mi intención hacerla sentir mal. Como antiguo caballero que soy, sería incapaz de maltratar a una dama, menos aún herirla “ni con el pétalo de una rosa”, como bien dijo el poeta. Tiene usted razón en que soy una persona mayor, muy mayor. He mamado el peronismo desde mi más tierna infancia. Con decirle que fui integrante de la JP y pertenecí a la clase que denomina –como en algunas que otras oportunidades le oí decir estos adjetivos a una expresidenta– negro, vago, drogadicto, cabecita negra, sucio y ahora planero. No se imagina cuántos garrotazos policiales tengo sobre mis espaldas por defender la doctrina del gran líder, así que a mí no me la van a contar, y creo tener la experiencia suficiente para expresar mis ideas. Cuando el 1/7/74 desgraciadamente falleció nuestro líder, el movimiento fue copado por oportunistas y aprovechadores, que el único fin que seguían era el de hacerse millonarios a costillas del pueblo trabajador, sin preocuparse en lo más mínimo por la población que tenía las necesidades mínimas insatisfechas. Algunos actuales siguen en la misma. Reconozco y valoro su apoyo a un gobierno inclusivo –¿quién puede estar en contra de que la gente tenga trabajo?–, pero de ahí a llenar los organismos públicos de militantes y camporistas es otro cantar. ¿O no se enteró cuando hace unos días citaron a presentarse a trabajar a todos los empleados del Congreso? No tenían espacio físico para permanecer, algunos no sabían por dónde ingresar al edificio ni dónde estaba la oficina. Así en todos los entes oficiales (nacionales, provinciales y municipales). Señora Castex Pla, quien escribe tiene el 6º grado aprobado a lo ponchazos, con un orgulloso promedio general de 4, lo que no me impide hacer trabajar las últimas dos neuronas que me quedan, funcionando para ver las cosas que a mi parecer están mal o no me gustan, como cualquier ciudadano normal. Como puede apreciar, no tengo grandes títulos para poder chapear, sigo trabajando después de casi 55 años, no por mi cuenta (haciendo mandaditos y trámites generales a los vecinos, ojo, lo que no es ofensa), sino bajo relación de dependencia. Qué contrariedad con su posición. Me encanta el choripán, acompañado con un buen tetra tinto bien helado; casi todos los fines de semana me acerco al choripanero de mi barrio para comprarle varios, pero eso sí, se los pago al contadito, no espero que venga el puntero a regalarme nada y tampoco cobro ningún plan social. Me pide que reflexione si discrepo con otro y que sea más educado. He leído y releído mi carta anterior y no veo alguna falta de respeto, por lo tanto nuevamente le pido mil disculpas, no fue mi intención. Este sabio consejo sería bueno que primero lo practique y luego lo divulgue… Veo que no puede con su espíritu de educadora de alma y sigue dando su orientación a quienes se les pongan enfrente, empezando por el prestigioso director de este matutino, siguiendo por el suscripto. Estimada profesora, creo que como argentinos no debemos ser enemigos, seamos de cualquier signo político, no vale la pena este desgaste absurdo. César Lorenzo Barahona DNI 4.605.439 Neuquén
César Lorenzo Barahona DNI 4.605.439 Neuquén