Tras el campamento, operativo limpieza

Por Redacción

El gobierno porteño recolectó ayer 2,5 toneladas de basura en la Plaza de Mayo y las calles aledañas, luego de que se levantó el campamento que organizaciones piqueteras montaron para protestar contra las políticas de subsidios nacionales.

Uno de los más quejosos con la basura que generaron los piqueteros acampados fue el presbítero Francisco Delamer, párroco de la iglesia de San Ignacio de Loyola, situada a metros de la playa, se quejó de la imprevisión de los dirigentes piqueteros por no haber instalado baños químicos y por haber hecho sus necesidades en el atrio del templo.

«No se puede estar cagando en la calle», se quejó el sacerdote.

Delamer denunció públicamente que los asistentes a la «noche piquetera» robaron tablas del apuntalamiento del templo -situado en la esquina de Alsina y Bolívar, en el barrio de Monserrat- para hacer fuego y calentar agua, y utilizaron el atrio como «baño público».

(DyN)

Nota asociada: PROTESTAS SOCIALES: Castells se negó a declarar y continuará detenido  

Nota asociada: PROTESTAS SOCIALES: Castells se negó a declarar y continuará detenido