Tras un tiempo de calma, volvieron los enfrentamientos en Confluencia
Los vecinos “suben” paredones y refuerzan rejas ante el temor de que sean víctimas de los hechos delictivos que volvieron esa zona de Neuquén capital.
En la esquina de las calles Chocon y Lago Argentino, un graffiti viejo y despintado, no se olvida de Diego “Bombo” Oyarzo. En letras negras y sobre una pared blanca, se puede leer claramente “Bombo, cobarde y tranza”. A dos meses de su asesinato, los enfrentamientos entre bandas, los tiroteos y las corridas siguen sucediendo con frecuencia.
El domingo por la tarde, un choque entre grupo antagónicos, volvió a romper la tranquilidad de vecinos y comerciantes del barrio.
El último hecho que sacudió la paz del barrio, sucedió a una cuadra del paredón dedicado al “Bombo”, donde un grupo de jóvenes inició un tiroteo, contra un hombre de 44 años que circulaba en motocicleta por la calle Paimún, con destino a la zona sur del barrio. La víctima recibió un impacto de bala en su pierna derecha, y terminó cayendo del ciclomotor a los pocos metros.
“Según los vecinos, fueron adolescentes quienes efectuaron los disparos” dijo el Comisario Inspector Luis Arango. Luego precisó que “la investigación esta en curso. Pero sabemos que el herido tiene un prontuario importante, y pertenece a una banda de la zona”.
Del lugar de la escena, los peritos recogieron 10 casquillos de distinto calibre, aunque aclararon que no han podido determinar cual hirió al motociclista, ya que “tuvo entrada y salida”. Tras ser atendido en el hospital Castro Rendón, el hombre fue dado de alta.
Este nuevo hecho, se suma a una larga lista de enfrentamientos en el barrio confluencia. Con la muerte de Oyarzo, muchos pensaron que las cosas iban a estar más tranquilas. Sin embargo, sigue viviéndose un clima “pesado” y de miedo para quienes habitan la zona.
Cuando cae la noche, las calles se vuelven mas oscuras, los vecinos “se guardan” en sus casas y los comerciantes bajan las persianas. Durante esas horas, las plazas se pueblan de pequeños grupos que miran atentos y vigilan que en su territorio, nada salga de su control. La policía patrulla, para intentar evitar, lo que se torna inevitable.
“El barrio estaba muy tranquilo” relató un vecino, y tras un pequeño suspiro dijo “hasta ayer”. Mientras dialogaba con Río Negro y enseñaba los orificios que tiene “tatuados” en la pared de su casa, contó que “estos son de hace algunos años, por suerte estábamos adentro”.
“Nosotros estábamos preparándonos los mates, para tomar en la sombrita de la vereda, cuando comenzaron a sentirse los tiros. Cerramos y nos metimos” continuó el vecino, que reside hace 30 años en la zona.
En la misma esquina donde se efectuaron los disparos, la vecina decidió cambiar las rejas con las que contaba, y construir un paredón. “La dueña me pidió hacer una pared alta” detalló el albañil a cargo de la obra. La preocupante situación, mantiene en vilo a todos los vecinos, que esperan encontrar un poco de tranquilidad en sus veredas. Con el paso de los años, Confluencia se convirtió en el barrio que no tiene paz.
“El barrio estaba muy tranquilo… hasta ayer (por el domingo). Hace un tiempo nos balearon la casa pero pudimos meternos”.
dijo un vecino del barrio Confluencia.
Datos
- “El barrio estaba muy tranquilo… hasta ayer (por el domingo). Hace un tiempo nos balearon la casa pero pudimos meternos”.