Tres años de prisión efectiva para un violador frustrado

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los jueces de la Cámara Segunda del Crimen desestimaron el descargo efectuado durante la audiencia por el joven acusado de haber intentado violar a una vecina, y le impusieron tres años de prisión efectiva, tal como lo había solicitado en su alegato el fiscal.

El imputado expuso que estaba acostumbrado a que las mujeres «le avancen» y lo quieran besar, y adjudicó la acusación a que «a lo mejor porque no quise saber nada», pero ni el fiscal ni los jueces creyeron en su versión, y deberá pasar al menos ocho meses en prisión.

La fiscal Mirta Siedlecki le imputó al procesado que el último 28 de agosto a las 8, en circunstancias en que caminaba junto a la víctima por la calle La Habana, en el barrio San Francisco IIIº, la tomó del cuello y los cabellos, la golpeó con el puño en el rostro y la llevó por la fuerza hasta un pinar cercano, donde intentó bajarle los pantalones. Agregó la fiscal que mientras le tapaba la boca con una mano, el imputado le decía «hace rato que te tenía ganas a vos, hija de p…», y que no logró su cometido por la resistencia que ofreció la víctima, quien le mordió la mano y escapó en un descuido del agresor, que se incorporó al escuchar que pasaba un auto.

La menor declaró que el acusado es su vecino, y que esa mañana, al bajar del colectivo, éste le pidió que lo acompañara porque estaba ebrio. Dijo que habrían caminado unos 100 metros cuando el muchacho la golpeó y comenzó a arrastrarla hasta el pinar, y que le había aplicado varios puntapiés para que no escapara, cuando ella pudo gritar y salir corriendo a buscar auxilio.

El acusado negó los cargos y adujo que la chica, que era novia de un amigo suyo, «se me tiró a la boca para besarme, pero le dije ¡No!, porque el pobre Fabián era mi amigo».

La vecina que atendió a la menor cuando escapó para pedir auxilio declaró que al sentir que golpeaban su puerta con violencia salió y vio a la chica en el suelo, llorando, con la cara y las manos ensangrentadas, y restos de ramas de pino en sus cabellos. Allí comentó la menor por primera vez lo que le había sucedido, indicando el nombre del agresor.

El forense constató las lesiones sufridas por la víctima y las que presentaba el imputado, persuntamente como resultado de la resistencia ofrecida por la menor.

El fiscal Enrique Sánchez Gavier consideró que el imputado no lo había convencido con su versión y que no había podido explicar en forma satisfactoria el origen de sus lesiones.


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