Un «cuerpo de paz virtual»

ANDRES OPPEMHEIMER Especial para “Río Negro”

Si yo fuese un embajador de Estados Unidos en América Latina y el presidente George W. Bush me pidiera recomendaciones para su próximo viaje a Argentina para la Cumbre de las Américas, le sugeriría que -además de hacer propuestas sobre comercio e inversión- anunciara la creación de un «cuerpo de paz virtual» para las Américas. Esto es lo que le escribiría.

«Estimado presidente:

Tenemos un problema en esta parte del mundo. El antiamericanismo ha llegado a niveles récord, y tendremos 10 elecciones presidenciales en los próximos 16 meses -incluyendo las de Brasil, Bolivia, Colombia, México, y Nicaragua- que podrían cambiar para peor el mapa político de la región.

El populismo y militarismo socialista están creciendo, apoyados por los petrodólares de Venezuela. Podríamos estar frente a un nuevo ciclo de retórica anticapitalista, fuga de capitales, mayor pobreza, y sus acostumbrados corolarios, regímenes que acusan a Estados Unidos de todos sus problemas, como una excusa para perpetuarse en el poder.

El hombre fuerte de Venezuela, Hugo Chávez, está aprovechando la creciente debilidad internacional de Brasil por su crisis política interna para tratar de ocupar el espacio de liderazgo de ese país en América del Sur. Mientras tanto, los chinos están por todos lados, incrementando sus lazos comerciales, políticos y militares en la región.

En este contexto, Estados Unidos -aunque siguen siendo el principal socio de la región- está perdiendo terreno. Nuestra zanahoria más grande -la promesa de crear un área de libre comercio de las Américas- ha perdido gran parte de su impulso inicial.

Casi todos los líderes de América Latina le dirían -y muchos de nosotros estaríamos de acuerdo- que usted podría tener un gran impacto en la Cumbre de las Américas, el 4 y 5 de noviembre, si manifestara su disposición a reducir nuestros escandalosos subsidios a la agricultura. Pero estoy consciente de que usted considera que Estados Unidos no puede reducir unilateralmente sus subsidios a menos que los europeos hagan lo mismo.

Asimismo, casi todos los líderes latinoamericanos le dirían -y también estoy de acuerdo- que usted debería anunciar la creación de un Fondo de Ayuda para la Infraestructura en las Américas, similar a lo que la Unión Europea hizo por sus miembros más pobres.

Pero estoy consciente de su posición de que a menos que América Latina aprenda a usar más eficientemente los $270.000 millones que exporta anualmente a Estados Unidos, los $20.000 millones que recibe de inversión estadounidense y los $32.000 millones que obtiene anualmente en remesas familiares, no habrá cantidad alguna de ayuda externa que pueda reducir la pobreza en la región.

Mi sugerencia, entonces, es que -además de aceptar discutir los subsidios a la agricultura y un fondo de infraestructura- usted debería ofrecer algo concreto, muy visible, y que beneficie directamente a la gente: un «cuerpo de paz virtual» de Estados Unidos.

Se trata de una idea que ha estado circulando en el NAP de las Américas, la red de puntos de acceso de internet regional con sede en Miami, y que consistiría en ofrecer ayuda tecnológica en educación y salud a los países latinoamericanos.

Estados Unidos podría ofrecer cursos de inglés gratuitos por internet, a través de universidades acreditadas en ese país, que ofrecen diplomas académicos reconocidos. Estos cursos podrían ser respaldados por discos compactos gratis, que serían distribuidos en las secciones culturales de los consulados de Estados Unidos en toda la región, y que la gente podría copiar cuantas veces quisiera sin ninguna restricción de propiedad intelectual.

Hay una gran demanda por clases de inglés en la zona. China este año implementó la enseñanza obligatoria del inglés a todos los niños desde el tercer grado, pero muchos países latinoamericanos no tienen recursos o voluntad política de hacerlo. Y millones de latinoamericanos quieren aprender inglés, para conseguir mejores empleos.

Asimismo, el gobierno de Estados Unidos podría abrir centros de telediagnóstico y teleconsulta en las secciones culturales de sus embajadas, para ofrecer a los médicos y pacientes una segunda opinión proveniente de médicos estadounidenses en casos sumamente complicados, en los que no exista conocimiento disponible.

Instalar estos equipos en los consulados costaría apenas $50.000 por país, dice Guillermo Amore, un miembro del directorio del NAP de las Américas. La Fuerzas de Paz, una agencia del gobierno de Estados Unidos que actualmente envía voluntarios a 72 países, tiene un presupuesto anual de $317 millones.

En suma, señor presidente, un «cuerpo de paz virtual» no resolvería los problemas estructurales de la región, pero sería algo concreto, que puede beneficiar directamente a millones de personas, mientras seguimos tratando de desenredar las disputas de comercio e inversión que nos separan».


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