Un logro más

Por Redacción

Análisis

Kelly Velásquez

AFP

El papa Francisco logró el apoyo de los obispos de todo el mundo a la acogida de una parte de los divorciados que se vuelven a casar, un punto tímido pero a la vez importante a favor de la reforma de la Iglesia.

La línea de Francisco de apertura hacia todo tipo de familias, tanto aquellas formadas por divorciados que se vuelven a casar como por parejas que conviven o casadas por lo civil, fue aprobada por el sínodo de obispos que se clausuró con una misa solemne en el Vaticano.

Aun si para algunos observadores resulta una apertura modesta, para otros se trata de un primer punto a favor, de una victoria, en la batalla por las reformas que encabeza el papa, que el año pasado no fue aprobada en el primer sínodo.

Al término de tres semanas de intensos y agrios debates los obispos aprobaron por un solo voto a favor “la integración”, sin jamás hablar de dar comunión, de los divorciados que se vuelven a casar y evaluar “caso por caso” su situación para poder acceder a los sacramentos tras someterse a un período de reflexión con los obispos de sus diócesis.


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