Un pelo y un guante, las pruebas que complican a Marín

Un estudio de ADN vincula al imputado en la escena del crimen de la mujer asesinada en su casa de San Ignacio del Cerro.



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La víctima, una mujer de 68 años, apareció asesinada en un cuarto de su casa. Archivo

CASO GUANZIROLI

La investigación para esclarecer el homicidio de María Amalía Guanziroli incorporó pruebas fundamentales. Se trata de los análisis de ADN que se realizaron a las muestras que se levantaron en la escena del crimen y la pericia a un guante de jardinería. Ambas pruebas complican la situación de Honorio Marín, quien está imputado como presunto autor del crimen de la mujer, aseguraron fuentes judiciales.

Los estudios de ADN llegaron la semana pasada al juzgado de Instrucción 2 procedentes de un centro especializado de La Plata. Las fuentes afirmaron que hallaron un pelo que pertenece al imputado en la escena del crimen. También, una pericia confirmó que los restos de goma que descubrieron sobre la cama, donde fue hallada la víctima, coinciden con un guante texturado de jardinería, que fue secuestrado en el domicilio del imputado.

Los estudios se encargaron al laboratorio de La Plata porque hubo controversia entre la fiscalía y la defensa del imputado con los análisis de ADN que se realizaron en el laboratorio de genética forense que funciona en Bariloche.

Para los investigadores son dos pruebas objetivas que ubican a Marín en el lugar del hecho. La mujer fue asesinada en su vivienda, ubicada en la calle Santa Cruz al 272 del barrio San Ignacio del Cerro de esta ciudad. Fue hallada por su única hija la mañana del 27 de julio pasado en una habitación. Estaba atada a la cama con cintos, amordazada y tenía una bolsa de nylon en la cabeza. La autopsia estableció que había muerto por asfixia entre 12 y 24 horas antes de que su hija la encontrara y constató que había sido abusada. La víctima tenía 68 años y sus familiares y amigos la llamaban “reina”.

Marín fue procesado por el juez Ricardo Calcagno como presunto autor de un homicidio con alevosía. El magistrado le dictó la falta de mérito por el abuso sexual que sufrió la mujer. La Cámara Criminal Segunda revocó el procesamiento porque advirtió serias inconsistencias, apartó a Calcagno y dispuso que el fiscal Guillermo Lista reformulara la acusación.

La causa cayó en el juzgado de Instrucción 2, a cargo de Martín Lozada, quien resolverá probablemente esta semana la situación procesal de Marín.

Lista redactó otra vez el hecho y atribuyó a Marín haber asesinado a la mujer para ocultar la violación. El Código Penal reprime con prisión perpetua al autor de un homicidio agravado por esa conducta.

Lozada llamó el lunes pasado a Marín para una ampliación de indagatoria, aunque el sospechoso se abstuvo de declarar, informaron las fuentes.

Relataron que Marín conoció a Guanziroli porque su hijastra, que trabajaba como empleada doméstica para la mujer, lo recomendó para tareas de jardinería. Aunque Marín es albañil.

Las sospechas apuntaron de inmediato hacia Marín, de 27 años, porque una filmación de una cámara de seguridad de un vecino de la víctima lo muestra ingresando el viernes 26 de julio a la propiedad de Guanziroli. La imagen muestra a un hombre que renguea al caminar. Luego, se contató que Marín presentaba ese problema de movilidad.

Liliana Livio, quien es pareja de Marín, denunció que “los análisis (de ADN) no coinciden” y que el material que extrajeron de las uñas de Marín “está truchado”.

La mujer explicó que Marín cuando ocurrió el hecho estaba herido en una pierna porque se había caído de un andamio. “Siempre hay un perejil que paga lo que hacen los demás”, sostuvo Liliana en Radio Seis. Dijo que hay otra persona sospechosa que le mandó mensajes de texto con amenazas. Sostuvo que presentó esos mensajes en el juzgado pero no los tomaron en cuenta.

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