Un sobreviviente relató como fue su secuestro y torturas durante la dictadura militar
Daniel Ávalos contó su experiencia en el juicio por delitos de lesa humanidad que se les realiza a ex policías y militares. Los siete represores imputados se negaron a declarar.
VIEDMA
El único denunciante que aún vive, Daniel Ávalos, relató durante más de tres horas lo sucedido a principios de abril de 1976 en Sierra Grande.
Por otra parte, siete represores imputados por delitos de lesa humanidad, cometidos en esta provincia durante la última dictadura -todos ellos militares y policías retirados-, se
negaron hoy a declarar.
Durante el juicio el único testimonio que se escuchó fue el de Ávalos, el único denunciante que aún vive.
Daniel Ávalos, único sobreviviente en esta causa, recordó en detalle lo sucedido a principios de abril de 1976 en Sierra Grande. Allí conducía el gremio de la construcción UOCRA, junto con su compañero Carlos Lima, cuando se construía el poderoso complejo minero Hipasam.
Ávalos recordó que fue detenido en Sierra Grande junto a otros compañeros, y relató las torturas a los que fue sometido después de haber sido trasladado a Viedma para ser interrogado.
Señaló al ex policía Elfio Navarrete como quien golpeaba y humillaba a los detenidos en Sierra Grande y en el trayecto a Viedma, ciudad en la que conoció el cautiverio y la tortura.
Este es el primer juicio de estas características que se realiza en la capital rionegrina, y en la causa en la que resultaron víctimas esos dos ex dirigentes del gremio de la UOCRA. Lima, por su
parte, falleció el año pasado en Plottier, Neuquén.
Entre el público se observó la presencia de funcionarios de Derechos Humanos, víctimas de detenciones ilegales y torturas que esperan juicio, así como el coordinador del Programa Verdad y
Justicia del ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Guillermo Valera junto con la abogada del organismo Claudia Lencina.
El Tribunal integrado por los camaristas federales de Roca, Armando Márquez, Orlando Coscia y Norberto Ferrando, dispuso en más de una oportunidad pasar a un cuarto intermedio y rechazó planteos de las defensas vinculados a la inconstitucionalidad de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Ante la negativa a declarar en indagatoria de los imputados, remitiéndose todos a lo señalado durante la instrucción, los jueces dispusieron comenzar con la lista de testigos que estaba prevista
para mañana. Fue entonces convocado Daniel Ávalos, quien declaró durante más de tres horas.
En su extenso testimonio, Ávalos sostuvo que con la policía de Sierra Grande trabajó en aquel tiempo en varias oportunidades, en cuestiones sociales que se producían en una ciudad que ofrecía
trabajo a mineros y que llegó a contar con 20.000 habitantes, de los cuales 15.000 eran hombres.
“Si alguien no creía que caería preso era yo”, dijo, al asegurar que no había motivos para su detención. “No era subversivo, y si lo hubiera sido no merecía ese sufrimiento, sino la oportunidad de justicia que ellos tienen ahora”, dijo el testigo.
Recordó que al llegar a la Comisaría Primera de Viedma escuchó los alaridos de dolor de Lima por las torturas a las que era sometido, al igual que otros trabajadores y jóvenes cautivos.
Con los ojos vendados y las manos atadas Ávalos dijo haber sido trasladado en más de una oportunidad a un lugar alejado, donde se lo sometió a simulacros de fusilamiento. Luego, dijo, estuvo detenido en un sótano de la escuela de Cadetes de la Policía de Río Negro
hasta recuperar la libertad, recordó.
Por la tarde el Tribunal y las partes se trasladaron a la Comisaría Primera y la Escuela de Policía para realizar una inspección ocular de ambas dependencias.
Esta causa se inició hace 26 años y hoy llegó a la etapa de juicio con imputados que ya superan los 70 años.
Entre ellos se encuentran los policías rionegrinos retirados Víctor Manuel Lobos, de 75 años y de Villa Regina, entonces jefe de la comisaría de Sierra Grande; Rubén Alcides Codina, de 71, de Luis Beltrán, segundo jefe de esa dependencia en aquel momento; Sixto Navarrete, de 82 años, suboficial del cuerpo de Infantería; y Alberto Mario Marasco, de 75 años, policía retirado de Viedma que en el momento de los hechos estuvo a cargo de la Escuela de Cadetes de la Policía de Río Negro en esta capital.
También se encuentra entre ellos el mencionado Elfio Navarrete, el más joven de todos los imputados. Tiene actualmente 56 años y cumplió funciones en la comisaría de Sierra Grande junto a su padre, Sixto. Fue el único señalado como agresor directo por Ávalos.
Por otra parte se encuentran también procesados los militares retirados Raúl Lucio Pedernera de 86 años residente en Buenos Aires, quien fue jefe de la Policía de Río Negro; y Néstor Rubén Castelli de 82 años con domicilio en la Capital Federal, el primer interventor militar de la provincia con la dictadura.
Todos los imputados se encuentran por el momento eximidos de prisión y residen en sus domicilios.
Fuente: Télam
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