Un terrible choque bajo la lluvia enlutó a los vecinos de El Bolsón

Fue en la 258. Murieron un matrimonio, una médica y su hijo de 10 años.

EL BOLSON (AEB).- El vendaval de la tragedia sopló impiadoso ayer en esta localidad. Cuatro personas, entre ellas un nene de diez años, murieron casi instantáneamente a consecuencia de un choque frontal en la ruta 258, a unos siete kilómetros del centro.

La lluvia torrencial que caía al promediar la tarde fue el factor desencadenante que se sumó a un deficiente estado de la calzada en un sector que ha sabido, al menos, de unos cinco accidentes en los últimos tiempos, según testigos de la colisión de ayer.

Los fallecidos son José Antonio Osés, de 44 años, y su esposa, Fabiana Noel; Nora Cortejeano y su hijo, el menor Alejo Garate. Miembros de dos conocidas familias de El Bolsón, la noticia concitó a un desfile de personas y vehículos frente al hospital de área, adonde fueron llevados los cuerpos. También desde ese lugar comenzó a extenderse la zozobra a medida que se conocía que se trataba de vecinos estrechamente vinculados al quehacer cotidiano de la localidad.

Nora Cortejeano era médica oncóloga en el hospital local. Con ella viajaba el pequeño Alejo, fallecido en el acto.

En el otro vehículo iban José Antonio Osés, militante radical y empleado de la provincia en la Inspectoría de Trabajo, junto a su esposa. Ambos venían desde Bariloche.

Al cierre de esta edición trascendió que los cuatro cuerpos serían velados en la sede recientemente reinaugurada del club El Refugio.

En la reconstrucción de los hechos, lo primero que aparece es la torrencial lluvia que se precipitaba al momento del accidente, acontecido instantes después de las 16. Una verdadera cortina de agua afectaba seriamente en ese momento la visibilidad, no sólo para los automovilistas sino también de todo el entorno.

En esas circunstancias, aparentemente, el Volkswagen Gol color cobre patente CIF 802, conducido por Nora Cortejeano en dirección sur – norte, perdió el control, volcó e hizo un trompo. En esa posición, y en apenas milésimas de segundo, se deslizó al carril opuesto para encontrarse ofreciendo el lado del acompañante a la trompa del Renault 19 BOP 825, color gris, con Juan Antonio Osés al volante. Las condiciones de la calzada habrían impedido todo intento de freno y la velocidad que cada rodado llevaba hizo el resto.

El impacto fue tremendo. Centenares de fragmentos de plástico tapizaban la cinta asfáltica cuando todavía el operativo de Policía y Bomberos no había alcanzado a librar completamente al tránsito la ruta nacional 258.Una campera, una almohada, un par de calzados tirados alrededor de los autos destrozados eran los mudos testigos del drama.

Un vecino del lugar, Pedro

Hugo Díaz, fue uno de los primeros en acercarse y dar el alerta a los Bomberos y Policía. Visiblemente conmocionado, el hombre indicó que los tres adultos habrían sobrevivido apenas instantes al impresionante choque, no así el menor cuyo deceso habría sido inmediato.

El hombre escuchó el estruendo pues tiene una propiedad en venta sobre la misma ruta y su vivienda en el mismo sitio.

Contó que el panorama fue aterrador y que, de inmediato, junto a otros automovilistas que iban llegando, procedieron al corte del tránsito hasta que arribaron las fuerzas del orden.

«En este lugar hubo un montón de accidentes» -dijo- y mostró a «Río Negro» las huellas de anteriores siniestros, a ambos lados del camino. «Aquí es peligroso por todo: el pavimento, los animales sueltos, la velocidad y los vehículos en malas condiciones, muchos sin luces y sin siquiera patente».

Más tarde, el inspector de tránsito Luis Riquelme, que acudió como parte del operativo de seguridad, confirmó los dichos del vecino.

Riquelme informó que desde hace bastante tiempo se ha pedido a Vialidad Nacional y Provincial que intervengan en la cuestión, por el progresivo deterioro de la ruta 258 que desde su pavimentación, en los '90, no ha tenido mantenimiento alguno.

En este sentido y fuera de las precipitaciones, el estado de la ruta parece ser decisivo como factor coadyuvante. La única señalización horizontal es la doble franja amarilla en el centro, pero ninguna a los costados; tampoco letreros que anticipen que se trata de un lugar peligroso. Es, en realidad, una corta recta entre dos curvas, con peralte hacia el oeste.

El continuo tránsito de vehículos pesados ha dejado sobre el pavimento huellas levemente deprimidas. Cuando llueve con intensidad, el agua se acumula sobre la ruta en lugar de escurrir hacia la banquina. Los autos, aún a velocidades no demasiado altas, se ven sometidos al efecto «sapito»: flotan y no pueden frenar como si de hielo se tratase.

Ese particular fenómeno parece haber sido la trampa mortal de la tragedia. El mismo comisario Fidel Veroiza, en su habitual parquedad, se encargó de confirmarlo aun cuando se negó a proporcionar la identidad de las víctimas, en atención sobre todo a que se hallaba un menor entre ellas.

La causa, según dijo, ha recaído en el Juzgado 6, secretaría 12, y anticipó que sólo el lunes dará mayores detalles sobre el drama que enluta a El Bolsón.


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