Una enrarecida causa de 20 años se complica aún más
Escenario
Teñida de intrigas, la extraña muerte del fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, horas después que denunciara complicidad indirecta del Ejecutivo para exculpar a sospechosos iraníes y en la víspera de una proyectada exposición en el Congreso, conmovió nacional e internacionalmente.
Con verdades que no terminan de ser verdades, oficialismo y oposición se manifestaron consternados. La presidente Cristina Fernández -tocada por un sangriento affaire que no encuentra un desenlace judicial, tras más de 20 años de pesquisas-, ordenó desclasificar archivos de los servicios de inteligencia y la comunidad judía exigió el esclarecimiento del hecho que llevó al deceso del fiscal y la continuidad de la añosa causa.
“El más perjudicado es el gobierno”, deslizó anoche a “Río Negro” una alta fuente de la Casa Rosada, cuyos diputados del Frente para la Victoria se habían pintado las caras para retrucar ayer a Nisman en el parlamento, aunque, tras la por entonces inexplicable trágica noticia, vaciaron el debate dejando el duelo a cargo de una comisión encabezada por Patricia Bullrich, del Pro.
Tan fuerte fue la conmoción, que el juez Ariel Lijo suspendió su licencia y habilitó la feria judicial, para tratar de desentrañar las imputaciones que había hecho conocer Nisman el fin de semana, dando cuenta de “escuchas” que entrelazaban a la presidente con la protección de “terroristas”.
Varios candidatos presidenciales levantaron la voz. Se convocaron unos a otros, pero no se juntaron. Mauricio Macri, reclamó averiguar hasta las últimas consecuencias y blanqueó una pelea entre espías, luego de la expulsión hace un mes del agente Antonio “Jaime” Stiusso, principal colaborador de Nisman. Sergio Massa, del Frente Renovador, propuso a todas las fuerzas dejar de lado mezquindades políticas para tomar una serie de medidas, entre ellas la convocatoria a sesiones extraordinarias para sepultar el fracasado memorando con Irán.
Es aventurado decir hoy que el deceso de Nisman sea una bisagra en el proceso democrático. Es más, sus consecuencias aún son imprevisibles. Seguramente impactarán en el recambio presidencial que se operará en las elecciones de octubre.
Se deslizaron hipótesis sujetas a previas concepciones binarias, aún antes que los peritos forenses precisaran si se había tratado de un homicidio o un suicidio simple o inducido.
Ante la zozobra institucional, también tomó cartas en el asunto el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. Una de las que más profundizó en el atentado contra la AMIA, en 1994, “Lilita” Carrió, insistió en que se trató de un corolario previsible, producto del dilema “República o mafia”. Para la dirigente de la Coalición Cívica, Nisman tiró una bomba con consideraciones razonables (involucrando entre otros al ex piquetero Luis D’Elía, ayer mudo) que “le costó la vida”.
Entre “aprietes” y versiones sobre como seguirá funcionando la comisión especial del caso AMIA (Carrió propuso que el número dos de Nisman fuese a declarar a Diputados, pero Bullrich lo desechó), por las redes sociales se convocaba anoche a manifestarse en Plaza de Mayo y Olivos, bajo la consigna “yo soy Nisman”, que se replicó en varias ciudades del país.
El bloque del FpV, al caer la tarde, trató de ser prudente. Pero luego de expresar sus condolencias y profundo dolor, embistió contra el empresario multimedios Héctor Magnetto y sectores mafiosos y se preguntó por qué el fiscal Nisman interrumpió sus vacaciones tras el ataque contra la revista humorística en Francia, que culminó con una multitudinaria protesta encabezada por los principales líderes europeos. Este tono anticipó la respuesta oficial, a través de Facebook, de la presidente Cristina Fernández, que en los próximos días debería recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de Estados Unidos, Noah Mamet.
Arnaldo Paganetti
arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
Arnaldo Paganetti
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