Una oportunidad para diversificar la matriz productiva

Bariloche cuenta en sus alrededores con una superficie de 3.500 hectáreas de bosques cultivados que, sumados a la existencia de maderas que provienen del bosque nativo, permitirían ampliar la matriz productiva de la ciudad, hoy altamente dependiente del turismo.

La actividad forestal en Bariloche

La actividad forestal estuvo ligada a la historia y desarrollo de Bariloche a través de la explotación de los bosques nativos. Sin embargo, al igual que otras actividades productivas, el dinamismo del sector forestal fue decayendo con el transcurrir de los años.

Desde mediados de la década del 70 a la actualidad, a partir de diferentes políticas nacionales y provinciales de fomento del sector foresto-industrial, se implantaron en los alrededores de Bariloche cerca de 3.500 hectáreas de bosques cultivados, principalmente de pino ponderosa (ver mapa).

El cultivo de especies forestales se caracteriza por ser una actividad de largo plazo, el cual depende del producto final buscado, del sitio y del material genético utilizado. Durante ese tiempo, es necesario hacer una serie de inversiones en manejo: 1 a 2 podas, 2 a 3 cortas intermedias (raleos y/o manejo sanitario), entre otras.

Los primeros ingresos y la mayor rentabilidad se obtienen al momento de los raleos comerciales, cuando los árboles alcanzan dimensiones para su procesamiento en aserradero, y en la corta final. De no hacerse estos manejos, no se obtienen árboles de calidad para la industria y se acentúan los problemas sanitarios, poniendo en riesgo el capital forestal.

Esta actividad genera numerosos puestos de trabajos locales, ya que por cuestión de costos la madera necesita ser procesada cerca del lugar de origen. El empleo directo se distribuye en el manejo de las plantaciones (plantación, podas, raleos, corta final y carga para transporte) y en el posterior procesado y agregado de valor principalmente en el sector industrial (aserraderos y carpinterías). Diversos estudios han registrado a nivel nacional que por cada empleo directo en las plantaciones se generan otros siete en la industria. Por otro lado, por cada empleo directo de todo el sector forestal, se generan de 2 a 3 indirectos.

En Bariloche, a pesar de los estímulos nacionales y provinciales, el ritmo de forestación en la última década decreció fuertemente y la actividad forestal basada en plantaciones está estancada. Las 3.500 hectáreas aún no llegaron a su edad de corta final, sino que están mayormente en la de raleo comercial. Gran parte de las mismas presenta escaso manejo, algunas sufrieron incendios y otras están siendo urbanizadas.

Desde INTA se está trabajando para generar información que permita dimensionar la relevancia de la economía de la madera en Bariloche. Recientes encuestas, promovidas también por el sector privado, revelan que en esta ciudad, sin considerar la economía informal, existen más de 300 empleos directos que dependen de la transformación de la madera (aserraderos, carpinterías, prestadores de servicios forestales, entre otros). El mismo trabajo indica que la foresto-industria local se provee de madera de bosque nativo (ciprés, coihue, lenga) y de pinos de otras regiones, utilizando en general poca madera de plantaciones locales de pino ponderosa. En el caso que así se hiciera, ésta resulta de poco valor agregado (encofrado, clavaderas y otros cortes para obra).

Oportunidades y desafíos

Recuperar y poner a producir las 3.500 ha de plantaciones forestales, mejorar la calidad de los productos generados por la industria y efectuar nuevas plantaciones que respeten buenas prácticas de manejo forestal sería de gran beneficio para la ciudad y la región. Esto permitiría generar nuevas fuentes de trabajo, diversificando la matriz productiva y disminuyendo la dependencia económica de la actividad turística.

El desarrollo de una cuenca forestal, la reactivación del manejo y el incremento de la superficie de plantación, con una foresto-industria que utilice esta madera local y genere mayor y mejor empleo no será un proceso que ocurra solo. Por tal motivo, diversos actores públicos y privados están trabajando en conjunto para concretar acciones que permitan despertar ese potencial de oportunidades para la ciudad y los productores rurales.

Uno de los desafíos principales es desarrollar productos de mayor valor agregado a partir de las actuales plantaciones de pino ponderosa y que se posicionen en el mercado local. Existen ya en la Patagonia empresas que han generado nuevos productos a partir de madera de pino ponderosa, ampliando el abanico tradicional de usos para esta especie.

El agregado de valor y la generación de plusvalías, ya sea partiendo de la mejora de los productos tradicionales y/o la generación de nuevos desarrollos tecnológicos deben concebirse partiendo de una propuesta inclusiva, apropiada por una mayor cantidad de actores dentro de la cadena que incluya asimismo al propietario de las plantaciones. Esto significa un desafío de innovación en los procesos de organización y de generación de los nuevos productos, a través de la co-construcción de conocimiento entre los diferentes actores relacionados con el sector, tanto público como privado.

Trabajo conjunto

En Bariloche, el sector privado comenzó a organizarse y conformó la Comisión Forestal y Maderera de Bariloche (CFMB), dentro del ámbito de la Cámara de Comercio de la ciudad. Esta comisión comenzó a trabajar con el objetivo de hacer visible al sector, lograr representatividad, canalizar las demandas hacia los tomadores de decisiones y articular acciones con diferentes estamentos.

En este proceso, se promovieron y fortalecieron las relaciones con diversas instituciones públicas, trabajando en forma conjunta en pos de generar propuestas que promuevan y dinamicen el desarrollo de este sector. Entre éstas se destacan la Subsecretaría de Recursos Forestales de la provincia de Río Negro, el Ministerio de Agricultura a través de su técnico regional de la Dirección Forestal y el INTA Bariloche.

En el 2012 se sumó al equipo de trabajo el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Ciecs) de Córdoba, perteneciente al Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba, que posee experiencia en agregado de valor y la generación de viviendas sociales de madera con álamo y eucaliptus. A partir de su inclusión se generó un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación (Procodas) que permitió fortalecer la red de actores.

A través de múltiples reuniones de trabajo, en seis meses se generaron diagnósticos de problemas y potenciales soluciones, y se comenzó a fortalecer una red de actores más amplia, incluyendo al municipio de Bariloche, el Instituto de Tierra y Vivienda, el Concejo Deliberante, Parques Nacionales y diversas delegaciones provinciales. En la actualidad se están formalizando diversos convenios para dinamizar el manejo de las plantaciones, generar un desarrollo tecnológico local (una vivienda de pino ponderosa), partiendo de la incorporación de los saberes locales. Aspectos relacionados con la inclusión social y el fortalecimiento de escuelas de oficios locales, cooperativas de carpinteros, carpinteros, pymes y minipymes locales son primordiales.

En el corto plazo, el principal desafío es continuar el fortalecimiento de los vínculos y la confianza en la red de actores locales, movilizar el manejo atrasado de las plantaciones forestales a través de raleos adecuados que favorezcan el crecimiento de la masa remanente, para lograr que las mismas lleguen a su turno de manera adecuada y produzcan madera que pueda ser procesada por la industria.

En el largo plazo se pretende motivar para que se realicen más forestaciones a través de la inclusión de los propietarios de las plantaciones en la generación de nuevos desarrollos tecnológicos, aumentar el uso del pino ponderosa en la industria local generando productos que compitan en precio y calidad, mosdernizar la capacidad instalada de la industria forestal, fortalecer vínculos de confianza en los actores locales para generar nuevos productos en forma asociativa e intentar recuperar la tradición y cultura foresto-industrial ahora asociada a bosques cultivados.

Conclusión

Como en muchas otras regiones con recursos forestales del país, Bariloche se desarrolló en sus inicios de la mano de una actividad meramente extractiva y de explotación de sus bosques nativos no sustentable, destinada principalmente a la construcción, al desarrollo de la producción ganadera y diversos cultivos agrícolas. El aumento de su superficie de bosques, en este caso cultivados, permitiría disminuir la presión de uso proveniente de bosques nativos, además de diversificar y complementar su matriz económico-productiva altamente dependiente del turismo. Lograrlo es un desafío que debe afrontarse en conjunto, articulando los sectores públicos y privados. En este sentido Bariloche tiene una oportunidad de ampliar su base de desarrollo, que en la actualidad no alcanza a cubrir las necesidades de toda la población.

Alejandro M. Meier – Mauro Sarasola – Gonzalo Caballé

Ingenieros forestales. Área Forestal EEA INTA Bariloche


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