Una psicopedagoga que fabrica juguetes

Las piezas se diseñan en Cipolletti y se fabrican en Buenos Aires. El objetivo de la creadora, Laura Collavini, es "romper moldes". "El juego crea los sistemas de clasificación", sostiene.

NEUQUEN (AN).- «A partir del juego cada niño puede expresar su mundo interno, desarrollar su creatividad, elaborar sus conflictos y encontrarse con otros».

La frase le pertenece a la psicopedagoga Laura Collavini, quien ideó una serie de juegos para niños que cuenta en un primer momento surgieron como una forma de «romper moldes» y hacer más atractiva la enseñanza escolar.

«Es que muchas veces los docentes se chocan con el extremo desinterés de los chicos. Y es el resultado de la falta de actualización de las formas de enseñanza, sobre todo en los primeros años de la escuela», afirma la especialista.

Collavini vive en Cipolletti. Es el lugar donde diseña los juguetes que luego manda a fabricar a Buenos Aires. Su hermana, una arquitecta, interviene en el proceso de fabricación.

Las piezas, juegos para compartir en la mesa de cualquier aula, ya fueron distribuidos en Neuquén y Río Negro, en escuelas privadas. Pero también colocó sus invenciones en Buenos Aires, Córdoba y Tucumán.

Al parecer, no es tanto el precio como la falta de costumbre la barrera que tiene que superar.

Los juegos de la marca «Güigüi» están orientados para chicos de entre los 3 y 8 años. Su precio oscila entre los 30 y los 50 pesos.

«El juego permite generar un ámbito de trabajo no rutinario. Es necesario ir hacia nuevas formas de aprendizaje. Un paso fundamental es la capacitación a los docentes, de modo que se pueda terminar con cierta monotonía y conjugar la enseñanza con la actividad lúdica», dice Collavini.

La especialista afirma que la diferencia sustancial que propone el juguete como herramienta de aprendizaje es «la construcción de sistemas de clasificación».

Es decir, «la enseñanza está pensada a grandes rasgos como una imposición; es algo que rompe con la creatividad; el juego permite la creación de los propios sistemas de clasificación».

Collavini sostiene que «se trata de una libertad mayor en el aprendizaje, que deja algunas herramientas asociativas en los chicos, que terminan sabiendo las mismas cosas, pero con análisis propios y de una forma mucho más amena».

Agregó que «no es todo tan estructurado como suelen proponer los programas escolares».

La psicopedagoga dice que su proyecto fue creado para generar un espacio en el cual el juego «sea el disparador de situaciones que permiten expresar tipos de razonamiento» y «fomentar el trabajo en equipo».

«Hay otro eje: romper con la rutina del aula, con los preconceptos de que todo, a los chicos, les tiene que venir digerido», agregó la psicopedagoga

Según dijo, todavía no pudo entrar con sus diseños en la escuela pública.

Laura Collavini también dicta talleres dirigidos a docentes para instruirlos en metodologías de enseñanza vinculadas al juego. Para quienes quieran un contacto hay un correo electrónico: lauracollavini@hotmail.com.ar.


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