VARIOS FRENTES
La presidenta de Brasil lidia con varios frentes que podrían justificar un juicio político.
Además de ser acusada de usar recursos públicos para su campaña, Dilma es cuestionada por solventar programas sociales a través de entidades financieras públicas, lo que está prohibido por ley.
Sofocada por la recesión económica, con un Congreso fragmentado y un apoyo popular de apenas el 10%, lucha para restaurar la gobernabilidad y aprobar un ajuste para reordenar las cuentas.