Vínculos intensos
Nación apartó a Soria y priorizó a Weretilneck. Idas y vueltas en una confluencia en desarrollo.
Bastó una corta coexistencia para que los gobiernos de Macri y Weretilneck confluyan en intensas conjunciones. El deshielo se inició en febrero. Antes, el rionegrino acumuló desplantes producto de los suyos al equipo macrista cuando aquel creía en los sueños presidenciales del renovador Sergio Massa y, luego, del kirchnerista Daniel Scioli. En enero, el nuevo gobierno nacional no abría sus puertas al gobernador y éste, en contrapartida, explicaba esa frustración en que ya habían elegido de aliado al justicialista roquense Martín Soria. Maquinaba extraños acuerdos pero hoy, pocos días después, otra es la historia. Weretilneck merodea el poder macrista y Soria quedó afuera. El jefe roquense salió magullado de su última visita a la sede presidencial, producto de su carencia de gestos en favor del gobierno nacional y la sucesión de críticas de su hermana, la diputada María Emilia Soria. Así, el intendente advirtió el cambio y, por eso, reaccionó con sus personales cuestionamientos a la administración macrista. El viceministro de Interior, Sebastián García De Luca, asumió esa división de aguas. Enrostraba a Soria sus faltas mientras valoraba la colaboración de Weretilneck. Devastador cotejo en el carácter del roquense, más que el derrumbe de las promesas nacionales, ninguna concretada, como el aporte pretendido para la Fiesta de la Manzana. García De Luca no exagera. El gobernador extremó en marzo su aprehensión al macrismo. No fue a ningún llamado de los mandatarios del FpV para presionar por la coparticipación, pero no dudó en liderar un encuentro en favor del acuerdo con los fondos buitre. Solicitó a los parlamentarios de Río Negro que lo voten y allí recibió una contribución adicional cuando la diputada Soria arengó su negativa. Esos dichos opositores llegaron en minutos a los despachos de Interior. El mismo Macri había registrado positivamente su charla en Bariloche con Weretilneck. El corrimiento no tiene reparos en Juntos Somos Río Negro. Sin más, su dirigencia acepta otro éxodo impuesto. En su emigración del kirchnerismo, el bloque oficialista promovió un apoyo al acuerdo con los holdouts. La transformación –según el vicegobernador Pedro Pesatti, ocupado en las explicaciones– responde a las necesidades de la provincia. Es real que así Weretilneck ubicó a Río Negro entre las primeras provincias a concretar un plan de restitución del 15% de coparticipación, siempre enmarcado en el plazo general de otros cuatro a cinco años. Ya firmó un convenio marco de financiación para planes habitacionales, incluyendo licitaciones con ochos meses sin transferencias nacionales. El próximo paso será una asistencia financiera, que el gobierno rionegrino evalúa requerir, tras lo cual Nación lo sumará en la docena de administraciones aliadas ya socorridas, como Neuquén y Chubut. La convergencia política se expandió. El macrismo resguarda como propio al intendente Aníbal Tortoriello y lo agasaja, pero trastabilla frente a Weretilneck, cuyo despacho estaba cerrado para él. En ocasión de su viaje a Bariloche, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, le solicitó al gobernador un mejor trato. El jefe cipoleño compensó esa preocupación con su afiliación al Pro. El último martes, el gobernador recibió dos horas a Tortoriello –acompañado por el secretario Diego Vázquez– y lo atendió con su auténtica versión de cooperación, es decir convocó a sus funcionarios para precisar y fijar plazos a los pedidos. Pero el cipoleño tiene hoy otra inquietud con ese poder: el expediente de los 43 millones de fondos petroleros cedidos a la Federación de Bomberos, que él preside. El equipamiento no fue aún completado y, en cambio, la administración rionegrina reclama por sus rendiciones. En el 2015, Weretilneck dispuso esa asignación de reparto y fue un espaldarazo para Tortoriello y, ahora, lo transformó en una perturbación. Los riesgos disminuyen en la coincidencia política. ¿Cuánto durará la ligazón del macrismo y el dominio albertista? Mucho, según el trabajo de las partes, a pesar de que se saben aliados interesados y volubles. Ya diseñan acopladas estrategias para el proceso del 2017, con matices, pero con el único objetivo de quedarse con las dos bancas del FpV que concluyen (Soria y Luis Bardeggia). El diputado Sergio Wisky reunió a Tortoriello y los intendentes radicales, salvo el viedmense José Luis Foulkes. Ese vínculo está destrozado, proyectando otra vertiente de Cambiemos, liderada por el jefe capitalino y la conducción de la UCR, Darío Berardi. El parlamentario contó haber hablado del futuro con Weretilneck, puntualizando en las opciones de participar juntos o separados. Relató que el mandatario propicia concurrir con dos boletas ya que así se debilitará más a la oposición. Wisky pareció adherir a esa teoría. Los intendentes fueron dispares pero Juan Martín, el otro referente macrista, se mostró descreído de que esa bifurcación electoral sea el mejor camino en la misión de enfrentar al FpV. Igual, son los primeros juicios. Weretilneck anhela una mínima representación legislativa pero su mayor contingencia consiste en cuán rápido logrará que su dirigencia –mayormente peronista– se reconvierta y se enfile hacia otra mutación en su militancia. Otra prueba excéntrica que la política es siempre retorcida, nunca lineal.
Opiniones
Adrián Pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar