«Vivimos una democracia contaminada»

Mi rusito, o «Tatito» para los seres que te quisieron siempre, a los que les debo desde lo más profundo de mi corazón un eterno agradecimiento porque día a día me acompañaron con palabras de aliento, anécdotas vividas o simplemente silencios. Gracias a ellos.

Hoy, a cuatro años de tu partida, el permanente recuerdo te sigue dando vida y se llena de amor, alegría, recuerdos, tristeza, dolor… mucho dolor… y digo así porque éste es el verdadero dolor de un corazón sangrante.

Es absurdo. A veces te veo y sueño con los proyectos que quedaron pendientes. Quiero que sepas que desde ese lugar desde donde me guias y acompañás siempre estás a mi lado, que en cada proyecto y en cada viaje seguimos estando los seis: papá, Andre, Marce, Dieguito, vos y yo.

Se dice que estamos en democracia; yo diría que vivimos en una democracia contaminada: cualquiera asesina, cualquiera tiene derecho a sacar la vida, a tocar lo ajeno. ¿Y nuestros derechos como ciudadanos educados en hogares con principios y valores, cuáles son?

Vivo y sufro a diario cuando veo a madres que padecen la muerte de sus hijos porque yo lo sé, yo las comprendo y estoy a su lado dándoles fuerza y diciéndoles que hay un Dios justo que lo puede todo, sobre todo porque sin él quizá no estaría escribiendo esto.

Te amo y nunca, nunca me voy a olvidar de lo hermoso que fue compartir tan sólo dieciséis años juntos, mi «Tatito» Navarrete.

Alejandra Molina, DNI 92.237.030

Cipolletti


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