«Yo funciono a presión»

Muchos son los proyectos que mantienen activo a Lito Vitale, pero siempre se da tiempo para recorrer el país. Antes de arribar a Neuquén el músico habló con "Río Negro".

El último trabajo de música instrumental de Lito Vitale Quinteto, «Un solo destino», acaba de ser editado por el sello Virgin, de EMI España y fue presentado en varios conciertos por distintas ciudades de la península, cuyo público ha acompañado siempre a Lito en las giras, cuyos cds han llegado a vender más de trescientas mil copias. Noche lo presentaba por primera vez en el Casino Magic de Neuquén y hoy lo hará nuevamente desde las 23.30.

Grabado en diciembre de 2002 el disco es pura música instrumental argentina, con el nuevo quinteto integrado por Vitale en dirección, composición y teclados, la guitarra de Lucho González, como invitado, Diego Clemente en quenas, sikus y clarinete, batería y percusión de Martín González, y Juan Belvis, hijo mayor de Liliana Vitale, en teclados adicionales.

«Esta carrera, ocupación o pasión tiene muchos costados relacionados con tratar de no desgastar lo pasional y lo under que tiene toda actividad artística. Y al mismo tiempo me encuentro, por momentos, trabajando un montón de horas sobre músicas a pedidos que acepté como trabajo, que por ahí no tienen que ver tanto con la pasión. Pero, bueno… Es cuestión de acomodar y combinar las cosas de tal manera que una no mate a la otra. En esta actividad es casi imposible, por lo menos en estos tiempos, vivir de tocar en vivo solamente o de hacer discos que ya no se venden, a los shows no va tanta gente como antes. Entonces hay que fusionar con otras tareas que me encantan, como hacer música incidental o para publicidad.»

– Para películas o series de televisión.

– A veces, parecen más un laburo que una cuestión pasional, pero tienen lo suyo también. Resulta una especie de combinación de todo eso, finalmente.

– Para componer para vos, qué tiempo queda? Estás armando los programas para el cierre de América…

– También, pero no me lleva demasiada energía. Es más que nada un juego ligado al disfrute total, no es un trabajo pesado, digamos. Me encuentro compartiendo música con un montón de tipos capos, amigos muchos… Me resulta más costoso lograr que el programa salga al aire, que hacerlo. Obviamente, después de cada día de grabación quedo bastante exhausto, pero está bueno porque es jugar música.

– Bien, un día para grabarlo; luego otro, grabás con tu hija (Mariela-Emme), otro hacés la producción musical de una banda de rocanrol, otro componés para una película, ¿qué queda para vos?

– Lo tengo que agendar como otro compromiso más. Ya hace muchos años que no me siento a escribir por escribir; lo hago cuando tengo un proyecto que yo mismo armé, en el caso actual de la nueva juntada con el Trío (junto a Bernardo Baraj y Lucho González) o el Quinteto. De modo que no me pongo sin algún plan, siempre planeo las cosas. Quiero hacer ahora un disco con Lucho y Bernardo y estoy pensando componer algunos temas, otros pedírselos a Luchito y ver qué recreamos para que el espíritu del grupo esté presente. Yo funciono bastante a presión, nunca terminaría un disco sin tener una fecha tope para entregarlo. Actúo así, digamos…

– Además, tenés tu pareja… Tu madre (Ester) me contaba antes de encontrarte que habías llevado a tu hijo (Lulo) al colegio. Compromisos personales que no tenías cuando comenzaste en esto a mediados de los 70.

– En definitiva, te juro, son los más esenciales. Están en un muy primer plano en relación con la pasión por la música. Cuando se descubre que los chicos, los dos, se dedican a la música; si bien el varón está recién comenzando con su banda de amigos… Cuando podés compartir música, escuchar y tocar, e ir a sus conciertos, en todo eso, reconocés uno de los momentos más lindos de la vida. Lo mismo es estar con mi mujer. Nada… Se van agregando cosas placenteras y hay que darle lugar a todas, sin olvidar que las fundamentales son aquellas conectadas con lo más profundo que es no perder la pasión ante el laburo y no descuidar la familia.

– Agreguemos la gira que recientemente hicieron por España con el Quinteto.

– Fuimos por poco tiempo, otras fueron más largas. Ya son grandes mis hijos. Bah, Lulo tiene 12. Pero nos arreglamos, porque tiene un entorno muy bien armado, el hombre. Obvia

mente va solo al colegio, yo lo llevo porque soy un plomo. El tipo se vuelve en colectivo, por ejemplo, sin problemas. Me gusta mucho compartir el momento de acompañarlo para escuchar música en el auto, charlar cosas suyas, de los dos. No sé si influye demasiado todo esto en mi obra, porque al ser música instrumental es bien difícil describir anécdotas, situaciones relacionadas con ellos; se pueden escuchar estados de ánimo, sí, pero mi obra siempre tuvo un camino, busqué siempre un estilo y a la hora de ver cómo es, veo que sigo buceando por el mismo lado. Seguro debe influir en el resultado y en cosas que yo no me doy cuenta, pero no soy consciente de que una situación particular, salvo lo que compuse para mis hijos y mi mujer, quede registrada en mis temas.

– Mariela ya tiene 21 y está haciendo su propia carrera. Eso te permite mirarla y verte de otra manera…

– Más que nada disfruto de su pasión y porque está empezando a hacer su camino, que no es fácil a pesar de que se hizo muy rápidamente conocida; es una tarea bastante cuesta arriba lograrlo con poca gente cerca. Simplemente disfruto, no tengo una actitud muy reflexiva en relación a mí y a los chicos.

En los recitales neuquino presentan el material completo de «Un solo destino» y un segmento de juego con Clemente y González, recordando algunas músicas que tocaban con las quenas y los sikus de Jorge Cumbo.

«Va a estar bueno, porque recuperamos obras de esa época que nos gusta tocar con Lucho, y Diego es un capo haciendo el papel de melodista, con las cañas…».

Eduardo Rouillet

 

«Te juro que no lo ví más»

«Te juro que no lo vi más». Así respondió Lito, al finalizar la entrevista, cuando «Río Negro» preguntó por la vida de Cumbo, desde que se disolvió el Trío después de presentarse en Villa Victoria Ocampo en febrero del '97. Al día siguiente del último concierto en Mar del Plata, Lito, Lucho y Jorge pasaron por la casa donde este corresponsal pasaba unas vacaciones en la tranquilidad de Mar del Sur, para compartir un asado.

En los cafés, Cumbo recibió un ejemplar del suplemento del Cultura y Espectáculos, con la nota que le había hecho en Buenos Aires, durante su viaje anterior. Hablaba en ella, del amor por su mujer de entonces, de quien estaba separado.

Jorge se alejó a leerla y entró en tristeza, en recuerdos dulces que le borraron la sonrisa. Se alejó de la casa, incluso.

Volvió justo para cuando el trío emprendió la vuelta por la ruta Márdel-Buenos Aires.

En la Capital, juntó sus instrumentos, sus ropas, se despidió de sus compañeros y partió a Francia, embriagado de melancolía, cargado de lágrimas por derramar, de esperanza. Y no volvió más. Ni un mail. Ni una llamada siquiera, un sonido… (E.R.).


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