Zapallitos al por mayor

Por Gerardo Bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

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Sin la foto junto al ex presidente Bill Clinton, el viaje de Jorge Sobisch a Estados Unidos, que a pesar del silencio oficial sobre el asunto se presume muy oneroso, quedó incompleto.

Para un político que, como el gobernador de esta provincia, prioriza imágenes y marketing, emulando el estilo menemista, la fallida cita en New York le quita brillo a su ya robusto álbum de fotografías oficiales.

Sobisch acumula algunos desencantos al respecto. Cuando venció en la última interna del Movimiento Popular Neuquino (MPN), el ahora líder del partido fue a entrevistarse con Felipe Sapag. Aunque el entonces gobernador lo recibió en su despacho apenas unos pocos minutos, le arrojó encima la última maldad: Sapag le negó a Sobisch la oportunidad de registrar el momento preciso del apretón de manos entre un auténtico vencedor y un también auténtico derrotado. Pese a que intentó disimular su malhumor, Sobisch salió de aquel encuentro verdaderamente disgustado por el ingrato gesto del anfitrión.

Se sabe, porque este diario divulgó la información, que las fotografías obtenidas en este último viaje se pagaron a través del servicio contratado con la empresa Knpassociates, integrada por especialistas en abrir puertas en lugares inaccesibles para políticos latinoamericanos ambiciosos.

Para atenuar el impacto de una noticia que inmediatamente le generó nuevos problemas con la oposición, Sobisch envió, por canales oficiales, un mensaje desde Nueva York. Dijo que aquí se conocía de antemano el contrato con la empresa lobbista de Estados Unidos y mencionó la existencia de un decreto que respalda legalmente su polémica decisión.

A lo largo de la semana última, este diario intentó obtener una copia del «conocido» decreto, pero no fue posible hallarlo en ninguno de los despachos oficiales por los que regularmente viajan estos importantes papeles.

Sobisch se subió al avión, a principio de mes, cuando estalló el caso Centenario. Probablemente cuando regrese, ahora ya no de una gira oficial sino luego de unas imprevistas vacaciones, todavía persista el escándalo.

La investigación judicial por el manejo de la política de ayuda social en Centenario, que por ahora compromete a punteros políticos disfrazados de desocupados, al intendente Luis Castillo y a algunos de sus funcionarios, recién comienza.

La historia, una buena compañera del periodismo, cuenta que Neuquén acumula una larga y penosa tradición en el manejo a discreción de la política social. Se trata de una práctica que cruza en diagonal a las gestiones de gobierno de Felipe Sapag, Jorge Sobisch y Pedro Salvatori.

En 1990 aún golpeaba el coletazo de la hiperinflación. En febrero de ese año sorprendió una investigación que culminó con el secuestro de 50.000 kilogramos de polenta que pertenecían al Plan Alimentario Nacional (PAN). El alimento se encontraba depositado en viviendas particulares.

En medio de una de las tantas internas del MPN, a principios de agosto de 1998, se declaró una guerra por el control del stock del asistencialismo: las chapas, las frazadas y los colchones. Por aquellos años, al frente del organismo encargado de asistir a los más pobres se encontraba el controvertido Alejandro Córdoba, un dirigente que ahora milita en el sobischismo, tras abandonar a su antiguo capitán, Felipe Sapag.

Un puñado de intendentes del norte, que respondían al entonces opositor Sobisch, denunció la existencia de una política que los excluía de la ayuda social.

Pocos días después Plottier dio la nota. El entonces precandidato a intendente de esa ciudad del MPN y actual concejal, Eduardo González, manejaba asistencia social desde el garaje de su vivienda. En su momento, el hombre dijo que sólo se encargaba de tomar pedidos.

En setiembre de 1998 otro escándalo asomó, esta vez en el sur de la provincia: en la residencia oficial El Mesidor, en Villa La Angostura, el área de Acción Social de la provincia acopiaba mercadería y el intendente de entonces, un justicialista, denunciaba manejos políticos con los colchones, las chapas y el alimento.

Pocos días después de la denuncia de Villa La Angostura, se detectó en Zapala un caso similar al de Plottier.

En noviembre del mismo año, la auditoría del Tribunal de Cuentas puso en dudas el modo en que se gastaron 3,6 millones de pesos en compras realizadas durante 1997. Los auditores no encontraron constancia de entrega de mercaderías, detectaron ausencia de controles sobre la entrega de los bienes, entre otras irregularidades.

También en noviembre de 1998, Villa La Angostura le dio otro disgusto a Córdoba. A principios de ese mes, la Justicia allanó sus oficinas por una denuncia sobre irregularidades cometidas con los planes de empleo transitorios de la ley 2.128.

Si se quiere, la historia puede ser mucho más extensa. De los resultados de las investigaciones hay muy poco para decir.

Lo cierto es que desde el poder se alimentaron aquí, tanto en el pasado como en el presente, a muchos zapallitos. Para el que no ha seguido la saga de Centenario, «Zapallito» es el alias de Héctor Molina, uno de los detenidos en una investigación que, por el momento, practicó cirugía menor.

En esa estrategia se inscribe la voluntad del bloque del MPN que esta semana les puso un cerrojo a las sesiones ordinarias de la Legislatura. Y si el oficialismo logra dominar la comisión clave que define los temas de debate, evitará en los próximos meses molestas convocatorias a ministros, como la del titular de Desarrollo Social, Jorge Lara, salpicado por el escándalo de Centenario.


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