Elecciones 2019: “El pueblo quiere saber”

Diego Lo tartaro*


Necesitamos que todos los candidatos brinden programas de gobierno integrales, que se expliciten y divulguen para que podamos analizarlos, estudiarlos y debatirlos.


Ya están presentando y votando los partidos políticos cuáles serán sus candidatos a ocupar la presidencia, vicepresidencia y gobernaciones, definido esto comenzaremos a asistir a las usuales componendas de la política.

En el mientras tanto, nosotros, los ciudadanos que somos quienes trabajamos y pagamos impuestos, obreros, empleados, maestros, artesanos, agricultores, profesionales, pymes, resultamos ser simples espectadores de esta oculta y despiadada disputa de poder, influencias y dinero. ¿Planes de gobierno? No por favor, eso es anatema. Así como una alegre comparsa carnavalesca muchos de ellos, eternos inútiles, mendaces y corruptos, comenzaráan a desfilar por los medios como si estuvieran en “Bailando por un sueño”.

No podemos quedarnos como convidados de piedra. Somos los electores quienes tenemos el poder de decisión que es el voto, entonces advirtámosle que lo vamos a usar como una verdadera arma de selección, que si pretenden excluirnos, ignorarnos o engañarnos tenemos en última instancia el poder de la desobediencia civil, que históricamente cambió el rumbo y el destino de sus países.

De qué forma quienes hoy se disputan el gobierno piensan encarar este colosal embrollo no lo sabemos, pero la gran incógnita es: ¿ellos lo saben? O solo están una vez más guitarreando…

Vayan como ejemplos dos casos emblemáticos:

Cuando los colonos norteamericanos disfrazados de indios en el denominado “motín del té” tiraron al mar el cargamento de tres navíos ingleses, el resultando fue el precedente para la guerra de la independencia. El otro, una serie de desatinos en la conducción económica en la Francia de los Borbones, sumado a la ausencia total de sensibilidad social de la corona, derivó en un alza desmedida del precio del pan, que fue la mecha y el combustible que encendió la Revolución Francesa.

Estamos inmersos en una de las más largas y peores crisis vividas, que tiene alcances no solo en lo económico sino también en la destrucción de las estructuras sociales, educativas, de salud, de seguridad, pero fundamentalmente de desconfianza y descrédito en las instituciones. De qué forma quienes hoy se disputan el gobierno piensan encarar este colosal embrollo no lo sabemos, pero la gran incógnita es: ¿ellos lo saben? O solo están una vez más guitarreando, para luego si ganan recién ahí verán qué hacen, cómo, con quiénes y en qué tiempos.

No podemos continuar en el autismo. Para que podamos evaluar con total objetividad tanto a este gobierno como al anterior debemos tener el suficiente equilibrio mental y emocional que nos permita despojarnos de todo sentimiento, simpatía o rechazo. Nuestro diagnóstico solo debe ser el resultado del frío análisis de números y hechos.

Hoy Cristina Fernández con total candidez y descaro se presenta como candidata a la vicepresidencia, cuando solo nos puede ofrecer volver a un pasado corrupto, con tantas cuentas pendientes con la Justicia ya acumuladas que no vale la pena contabilizarlas. La secunda una legión de impresentables que creímos terminada.

El presidente Macri pretende la reelección, pero olvida que defraudó a la fe pública, nos mintió con la inflación de un dígito, con la pobreza cero, el aluvión de inversiones, la generación de más empleo, con racionalizar la administración pública, la reforma tributaria y de la legislación laboral y la recuperación de las economías regionales; nada de todo ello se realizó, pero sí se incrementó irresponsablemente la deuda externa. En definitiva el gran cambio prometido solo resultó el gran fracaso que dejó más retroceso, más pobreza. Más de todo lo malo que heredó: transformó en endémica la pobreza y la corrupción a través de los manejos con el dólar, tasas de interés y títulos públicos. Hoy nos ofrece continuar con la misma metodología y equipo de desguace que está terminado con la Argentina,

Finalmente la tercera vía o el centro como falsamente se quieren definir, que resultan ser un conjunto de políticos sin rumbo definido que están expectantes a quienes les ofrecen más.

Resumiendo: pedimos que se fueran todos, pero se quedaron, esta es la tragedia argentina.

¿Qué esperamos? Un giro copernicano en todas las áreas de gobierno, que nos devuelva la grandeza perdida de los comienzos del siglo XX.

¿Con quiénes? Con políticos sin prontuarios, sin cuentas pendientes con la Justicia, que puedan demostrar fehacientemente honradez, idoneidad, que hablen y actúen con la verdad.

Llegó la hora de que los políticos que hoy se candidatean a ocupar cargos públicos escuchen que: ¡el pueblo quiere saber! ¿Y qué quiere saber el pueblo? Efectividades conducentes, como muy bien decía Hipólito Yrigoyen. ¿Y cuáles son? Programas de gobierno integrales, que expliciten y divulguen estos proyectos para que podamos analizarlos, estudiarlos, debatirlos y así mejorarlos o rechazarlos. Que entiendan de una vez por todas que: ¡queremos saber!”.

*Presidente del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economias Regionales (Iader)



Necesitamos que todos los candidatos brinden programas de gobierno integrales, que se expliciten y divulguen para que podamos analizarlos, estudiarlos y debatirlos.

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