Miedo y crisis en la industria del porno

Después de que la estrella

SAN FERNANDO/NUEVA YORK (DPA).- «Miedo», describe Mary Carey la sensación general. «Eso es lo que está sucediendo en el valle de San Fernando (California), miedo puro». La actriz porno está pensando en salirse de la industria desde que la mala noticia se difundió en «Pornywood», el área del valle de San Fernando, cerca de Los Angeles y de Hollywood, donde se rueda la mayor parte de las películas pornográficas: «¡Darren James es HIV positivo!».

Desde el jueves pasado la industria se encuentra virtualmente paralizada, mientras cientos de actores y actrices han vuelto a someterse a pruebas de sida. Al menos una pareja cinematográfica de James, una joven canadiense que hace apenas tres meses había comenzado a trabajar en el rubro, parece haberse contagiado con el virus del actor porno en el transcurso de las filmaciones.

En total, James podría haber transmitido involuntariamente el virus en el rodaje de estas cintas a 14 mujeres. Estas, a su vez, tuvieron escenas de sexo con un total de 51 hombres en las tres semanas que mediaron entre el último test negativo de James y el diagnóstico positivo conocido el jueves pasado, según informó la asociación que agrupa a los productores de las «películas para adultos».

Ahora, la «Academia de Cine Porno» convocó a sus varios cientos de miembros a una cumbre de crisis. Hasta mediados de junio, los estudios, que en conjunto sacan al mercado cada año alrededor de 4.000 películas y videos, fueron llamados a abstenerse de filmar. «Sólo tras unos 60 días de cuarentena podremos saber si el virus HIV se ha expandido más o no», apuntó la médica Sharon Mitchell. La facultativa, quien alguna vez también fue estrella porno, dirige la Adult Industry Medical Healthcare Foundation, la clínica que atiende a la industria en forma especializada. Cada tres meses, los más de 1.200 actores y actrices del sector deben hacerse los análisis para detectar el sida u otras enfermedades de transmisión sexual. Sólo cuando están «limpios», tienen permitido intimar delante de cámara. Con esta regulación, los ejecutivos del área esperaban posiblemente evitar que se produjera en el mayor mercado pornográfico del mundo un escándalo por sida similar al de 1998. Entonces, un actor contagió con el virus HIV a cinco compañeras antes de ser «retirado de circulación».

El nuevo caso «es un llamado de atención para todos nosotros», dijo Carey, quien el año pasado, con blusas de escote profundo y un programa contra el sida como argumento principal de campaña, se había presentado como candidata al gobierno del estado de California, que finalmente ganó el astro de Hollywood Arnold Schwarzenegger. «Necesitamos que el condón sea obligatorio en todas las películas», sentenció. Sólo en el 17 por ciento de las cintas pornográficas realizadas en Estados Unidos se utilizan condones, precisó Mitchell. «Las películas sin condones se venden mucho mejor», admitió.

En el 2003 los ingresos de la industria pornográfica norteamericana se estimaron en unos 13.000 millones de dólares.

«No deberíamos considerar solamente el dinero», exhortó la ex actriz porno y actual ejecutiva de uno de los estudios del rubro Jill Kelly. «En definitiva se trata de vidas humanas», concluyó.


SAN FERNANDO/NUEVA YORK (DPA).- "Miedo", describe Mary Carey la sensación general. "Eso es lo que está sucediendo en el valle de San Fernando (California), miedo puro". La actriz porno está pensando en salirse de la industria desde que la mala noticia se difundió en "Pornywood", el área del valle de San Fernando, cerca de Los Angeles y de Hollywood, donde se rueda la mayor parte de las películas pornográficas: "¡Darren James es HIV positivo!".

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