Dolor y alerta en Israel tras la masacre de árabes

Una multitud despidió los restos de las víctimas. Temen represalias y más agresiones de ultraderechistas.

Redacción

Por Redacción

SHFARAM, Israel (AFP/ DPA) – Las fuerzas de seguridad israelíes estaban ayer en estado de alerta máxima ante la posibilidad de que en los sectores árabe-israelíes del país se produjeran disturbios tras el ataque de un extremista judío en un autobús, hecho que el primer ministro, Ariel Sharon, calificó de «acto terrorista». Unos 20.000 árabes israelíes asistieron en Shfaram, en Galilea, a los funerales de los cuatro asesinados.

Banderas negras y palestinas ondeaban por encima de la muchedumbre que lanzó un llamamiento a la unidad nacional y gritaron lemas como «¡basta de racismo!» o los «¡agitadores antiárabes a la cárcel!».

Las hermanas Hazar y Dina Turki, dos estudiantes musulmanas de 23 y 21 años, respectivamente, fueron las primeras inhumadas en un cementerio musulmán de esta ciudad árabe de Galilea, de 35.000 personas, situada en el norte de Israel.

Las otras dos víctimas, dos cristianos, el conductor del autobús Michel Bahus, de 56 años, y Nadir Hayak, de 55, iban a ser enterradas en el cementerio cristiano de la ciudad. El autor del ataque, Eden Nathan Zada, de 19 años, fue linchado por una muchedumbre encolerizada en Shfaram después de la matanza.

El ejército israelí anunció

que no será enterrado en un cementerio militar después de que las familias de los soldados manifestaran su oposición. Según la investigación preliminar de la policía, el joven, en uniforme militar, subió en el autobús número 165 entre Haifa y Shfaram. Empezó a disparar primero al conductor del autobús, después a pasajeros y a personas en el exterior.

En la ciudad paralizada por la huelga, la presencia policial era discreta. La gente colocaba velas en el lugar donde se produjo el ataque en recuerdo de las víctimas. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, que denunció la víspera «el acto vil de un terrorista judío sediento de sangre», llamó por teléfono a los diputados árabes de la Knesset para presentarle sus condolencias.

Entretanto, continúan los enfrentamientos en torno a la retirada de la Franja de Gaza. La policía israelí detuvo a 120 opositores a la evacuación de la zona palestina, en el tercer día consecutivo de protestas.

Incómodos interrogantes para el gobierno de Sharon

El joven de 19 años que asesinó a cuatro árabes israelíes que viajaban en autobús había desertado del ejército para protestar la próxima retirada de la Franja de Gaza por parte del ejército, y luego se refugió en un asentamiento de extremistas judíos, llevando consigo su rifle. Pero fuerzas de seguridad israelíes no tomaron en cuenta esa y otras señales de alarma, entre ellas el pedido del padre del joven para que lo buscaran, planteando interrogantes acerca de la capacidad del gobierno de Israel para controlar a los extremistas judíos previo a la retirada mientras exige duras acciones de los palestinos contra extremistas musulmanes.

La violencia por parte de extremistas judíos, aunque relativamente rara, ha alterado el curso de las negociaciones de paz en Medio Oriente en anteriores ocasiones.

En 1994, fue la matanza de 29 árabes a manos del médico judío Baruch Goldstein, de origen estadounidense. Al año siguiente, fue asesinado el primer ministro Yitzhak Rabin por un fanático judío.

Funcionarios israelíes han dicho que el último ataque no podrá sabotear su retirada de Gaza, en tanto la respuesta árabe ha sido contenida, a diferencia de ocasiones previas, en que ataques similares derivaron en motines violentos.

Tanto israelíes como palestinos estaban al tanto de recientes advertencias de que algún judío extremista podría intentar sabotear la retirada de Gaza, que debe comenzar en 10 días, atacando árabes y desviando los recursos de las fuerzas de seguridad. Yitzhak Natan-Zada, de 49 años, padre del soldado, dijo que ya le había pedido al ejército que encontrara a su hijo, quien desertó tras rehusarse a participar en el retiro de Gaza, y tenía armas y contactos extremistas.

El ataque planteó interrogantes acerca de la infiltración, por parte de los servicios de inteligencia, de la extrema derecha israelí. Algunos críticos han dicho que esa penetración ha sido muy inferior a la de los grupos armados palestinos, considerada una de las causas del éxito en la reducción de los atentados en Israel. (DPA)


SHFARAM, Israel (AFP/ DPA) - Las fuerzas de seguridad israelíes estaban ayer en estado de alerta máxima ante la posibilidad de que en los sectores árabe-israelíes del país se produjeran disturbios tras el ataque de un extremista judío en un autobús, hecho que el primer ministro, Ariel Sharon, calificó de "acto terrorista". Unos 20.000 árabes israelíes asistieron en Shfaram, en Galilea, a los funerales de los cuatro asesinados.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora