El gran Amadeus tendrá su cumpleaños mañana

"Año Mozart" es el nombre de la XIV Temporada de Armonicus, para gozar siete meses con músicos argentinos y del mundo. En la apertura, mañana a las 21, el "Cuarteto Vivace".

Redacción

Por Redacción

NEUQUEN (AN).-En el imaginario popular suele estar arraigado el prejuicio de que los músicos «clásicos», están inmersos en una especie de «laboratorio»; aislados de la realidad; trabajando en una dimensión diferente al común de los mortales.

Se lo preguntamos al violinista Roberto Rutkauskas, parte insustituible del «Cuarteto Vivace» que mañana, a las 21, abre la Temporada de Armonicus, en el aula magna de la UNC.

–¿Hay prejuicios?

–No hay ninguna razón para ver diferente lo que es un músico clásico de lo que es un músico popular, un actor o algún otro tipo de artista que como cualquier otro se gana la vida transmitiendo su propio arte y también el de grandes maestros, en el caso de los músicos que interpretamos obras de compositores famosos como Bach, Mozart o van Beethoven. Por otra parte, pienso que sería contradictorio no ver la imagen de un músico como la de cualquier humano de «carne y hueso» ya que el músico no hace otra cosa que transmitir sensaciones y sentimientos humanos, que probablemente tuvo un compositor hace varios siglos cuando escribía alguna de estas obras… además de imprimirle su sello y su mensaje dentro de la interpretación.

–¿Cómo sentís y te moviliza Mozart?

–Con respecto a Mozart elegimos Adagio y Fuga K 546 porque es una de las obras más complejas e interesantes del repertorio de música de cámara mozartiano; un adagio y fuga de una complejidad contrapuntística y una audacia armónica como se ve en pocas obras de su autoría. Se trata de una obra de madurez -si cabe, debido a su corta vida- incluido en su grupo de obras «masónicas», dentro de un contexto muy especial, ya que Mozart era masón y dedicó muchas de sus más importantes obras a este culto, entre ellas nada menos que La flauta mágica.

–¿Y el Beethoven que traen?

–Tenemos al rey del cuarteto de cuerdas, lo llamo así a Ludwig van Beethoven porque no hay otro compositor en la historia que haya hecho evolucionar el género tanto como él, trasladándolo desde un estilo completamente clásico, hasta la complejidad de sus últimas obras, las cuales son mucho más evolucionadas que muchos compositores que han sido posteriores a van Beethoven. Tal era la riqueza en su concepción de las obras, que a menudo piensa mucho más en la música misma, que en los instrumentos que la deben ejecutar. Escribe así obras de inmensa dificultad, que requieren un estudio exhaustivo por parte de los ejecutantes, caso contrario se obtendría una interpretación absolutamente carente de sentido, desmereciendo la obra de forma irreparable, cosa que probablemente con otros compositores no resultaría tan destructiva.

–¿Qué dices de Ravel?

–Ha escrito uno de los mejores cuartetos de cuerda de la historia de la música. Su producción a nivel cantidad de obras es bastante escasa y en este género especialmente ya que es la única obra que escribe. Pero su belleza, su concepción plena de imaginación y su atractivo es tan grande que se puede decir que ha alcanzado el máximo nivel en lo que a cuarteto se refiere. Incluimos 'Cuarteto de cuerda en la mayor', porque es una de las grandes del repertorio cuartetístico. Le tenemos un cariño muy especial.

Las cuerdas que prometen delicias

NEUQUEN (AN).-Muchos se han sumado a una nueva Temporada de grandes conciertos, de la Asociación Musical del Comahue, Armonicus

Las razones para adherir al proyecto pueden ser variadas, pero hay un hecho ineludible. Es un lujo -desde dónde se lo mire- formar parte del «Año Mozart», ciclo en que el público disfrutará del compositor, pero con un valor agregado. Tiene la posibilidad de «saborearlo», desde los intérpretes de origen diversos: del país y del mundo. Así será este 2006.

Para el primer concierto, que tendrá lugar mañana, desde las 21, en el aula magna de la Universidad Nacional del Comahue -ubicada en Buenos Aires 1400-, patrocinan o auspician Total Austral, diario Río Negro, el propio Mozarteum que siempre programa con Armonicus y otras entidades que apuestan con ganancia asegurada: al arte y sus manifestaciones depuradas.

El invitado de honor es Mozart. El intérprete de tal honor, es el «Cuarteto Vivace», que dejará sin dudas el mejor de los homenajes, a través de sus cuerdas.

Para consumar la primera fiesta del cumpleaños 250 de Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791) , no estará en solitario.También lo acompañarán Ludwig Van Beethoven (Bonn 1770 – Viena, 1827) y Maurice Ravel (Ciboure, 1875 – París, 1937).

«Cuarteto Vivace» es lo mismo que decir Roberto Rutkauskas y Fernando Herman en violines; Javier Portero en viola y Nicolás Rossi en violoncelo.

De Amadeus harán «Adagio y Fuga K 546». De Ludwig «Cuarteto op. 18 No 4 en do menor». Y de Ravel «Cuarteto de cuerda en la mayor».

Estos consumados ejecutantes, han actuado en las más prestigiosas salas de Buenos Aires, como el Teatro Colón, el San Martín, Casa de la Cultura de Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes y en otras ciudades y festivales del país.


NEUQUEN (AN).-En el imaginario popular suele estar arraigado el prejuicio de que los músicos "clásicos", están inmersos en una especie de "laboratorio"; aislados de la realidad; trabajando en una dimensión diferente al común de los mortales.

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