EN CALVE DE Y: Silencio de diario

Redacción

Por Redacción

Bueno, que pongan algo, ¡no es que les falten cosas!; estoy segura que hay un aluvión de acontecimientos culturales y espectaculares pidiendo pista. Esto, y de paso le cuento, pasa siempre: es alta competencia y no siempre la gano. Como cuando se murió Marlon Brando.

Adiós, Marlon. Adiós mi fantasía de vivir con vos en esa isla, y no me importaba que fueras gordo, viejo y malhumorado. De modo que, volviendo al tema, ¿quién compite con Brando? Si hasta a mí me pareció bien. En la tele hay un documental de volcanes, una isla paradisíaca -de antes de la serpiente- y de pronto zas, o buuum, o algo así: «…flujos picoplásticos, nubes de arena hirviendo avanzando a más de cien kilómetros por hora…». Nos salvamos, Marlon.

Así que si fuera Serrat, haría una memorable columna como esa canción en la que está pensando en ella, entonces aprieta una tecla, mira el techo, decide que necesitaría una pintada, y todo así, pero yo no soy Serrat. Podría dedicarme a octubre, por ejemplo. Todo un tema, octubre: el día de la lealtad, el cumpleaños de mi hermano y mi hermana… y mi segunda salida. El tipo de los volcanes entra y sale de mi oído en ráfagas, ahora dice «igual que una botella de champaña, los gases presionan y producen una erupción violenta…». Y el maldito -porque es malo, hace daño-, desata toda su furia contra los pobres nativos y los ricos turistas.

Si alguna imagen refleja el cambio de mi país entre el '73 y el '82, puedo aportar mis dos salidas de la cárcel. La primera fue en marzo. Masiva, feliz, triunfal, si hasta música de fondo tenía, como en las películas (sólo que éramos nosotras las que cantábamos). La de octubre fue una solitaria marcha hacia una puerta chica por un pasillo interminable y ellas perpetrando su última, pequeña maldad: me retuvieron el cuaderno con citas de autores, con frases de compañeras, con poesías, con canciones, con todo lo que hacíamos para recordar que no éramos un número vestido de azul. Y al otro lado de la calle empedrada, mi madre y mis hermanos. Octubre. Sí podría ser un tema, ¿no?

Sigue el documental: «…laares: aluvión producto de los escombros piroclásticos y las lluvias…» ¡pobre gente! Piedad volcán, ¿no fue suficiente el fuego y las nubes y los terremotos? Pero… ¡atención!: «…nuevas oportunidades depara la catástrofe: el turismo volcánico». Para hacérsela corta: volcán durmiendo después de daño + gente muy rica +espíritu de riesgo +aburrimiento + helicópteros. Todo dicho.

Y qué tema éste del «tema». El tema del hambre. El tema de las violaciones. El tema de Irak. El tema de Julio. Bueno, vaya sabiendo: Julio no es un tema. Julio está desaparecido y todo vuelve, porque para mí no es sólo un testigo, no es sólo la búsqueda de la justicia, no es elucubrar sobre los estertores del golpe de estado autodenominado proceso. Puedo compartir cada denuncia, cada recuerdo, cada grito, cada retorcimiento con la picana, porque con Julio somos hermanos de sangre, por más feroz que esto suene. Así que me niego a hacerlo un «tema», esa forma cruel de frizar-matar la carne y las lágrimas y el grito.

Pero hoy no voy a escribir sobre Julio, es de esas cuestiones que tienen que cocinarse, decantarse un poco de las vivencias conjuntas. Así que nada: hoy no hay tema, ni columna, ni nada. Lea otra cosa y ruegue conmigo que para el sábado se me ocurra algo.

 

MARIA EMILIA SALTO

bebasalto@hotmail.com

 


Bueno, que pongan algo, ¡no es que les falten cosas!; estoy segura que hay un aluvión de acontecimientos culturales y espectaculares pidiendo pista. Esto, y de paso le cuento, pasa siempre: es alta competencia y no siempre la gano. Como cuando se murió Marlon Brando.

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