Guerra de cifras en el Tíbet

Redacción

Por Redacción

PEKÍN (AFP).- China se defendió ayer de quienes le acusan de haber reprimido violentamente las protestas en Tíbet, mientras el parlamento tibetano en el exilio le acusó de haber matado a cientos de personas, a cinco meses de los Juegos Olímpicos.

El presidente de la región autónoma de Tíbet, Qiangba Puncog, responsabilizó de la violencia de los últimos días a «manifestantes tibetanos» quienes, según él, mataron a «13 civiles inocentes» en Lhasa, capital de Tíbet. Sin embargo, el gobernador no hizo ninguna referencia a las personas que podrían haber muerto a manos de la policía y ejército, como afirman los grupos pro-tibetanos. Por su parte, el primer ministro tibetano en el exilio, Samdhong Rinpoche, dijo ayer en Dharamsala, al norte de India, a la prensa que unas 100 personas habrían muerto en los disturbios en Tíbet. «Es muy difícil precisar el número de muertos, pero pienso que se acerca a 100», dijo Rinpoche.

Las protestas contra el dominio de China en el Tíbet se han extendido a la capital Pekín, en donde estudiantes tibetanos de la universidad de las Minorías se manifestaron pacíficamente


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