Finísima cachemira
Durante una evaluación de los caprinos de la zona Norte realizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se determinaron las capacidades productivas (carne, fibra y leche). El estudio caracterizó a los animales en sus aspectos productivos, reproductivos, genéticos, sanitarios, su relación con los recursos forrajeros, las formas de organizar la producción y su rol dentro de la sociedad para promover un desarrollo desde los recursos, los conocimientos y las capacidades que los crianceros tienen poniendo las mismas en valor. La evaluación de la población caprina permitió comprenderla como una entidad particular producto de la interacción hombre-recurso animal-medio ambiente, y se la reconoció como la raza «criolla neuquina», una población separada de sus vecinos, con un área de distribución específica y son manejadas por los crianceros de acuerdo con la forma tradicional. Desde el punto de vista cultural tienen su propia identidad. Los crianceros la reconocen y aprecian por su rusticidad y capacidad de soportar los rigores climáticos, y la escasa oferta forrajera. Hay dos ecotipos bien diferenciados, las peladas o de pelo corto y las chilludas, de pelo largo. Tienen algo muy importante en común: su doble capa de fibras en el vellón, compuesto por fibras gruesas en el exterior, y finas y más cortas y suaves en el interior, que no son otra cosa que una finísima fibra cachemira. El 86% de las chivas del norte tiene esta doble capa. Fuente, informe INTA
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