«Alfonsín, en su justa medida»

Redacción

Por Redacción

Los recuerdos del Dr. Alfonsín y su gobierno deben ser medidos y explicados considerando las circunstancias que lo rodeaban, para no ser injustos y tentarnos con la crítica facilista o el elogio inmerecido. Yo estaba en Villa Regina cuando se apersonó el presidente para reinaugurar Crybsa y creo que en ese momento sentí lo mismo que todos en todo el país: confianza. Sin duda Alfonsín nos transmitía un valor perdido y alentaba la esperanza de vivir en un país con futuro y, por fin, en paz.

Lamentablemente aquel hombre de oratoria florida y carisma enorme no terminó su mandato, por incapacidad e inoperancia. Nos cubrió de falsas promesas como nombrar capital a Viedma o poner en marcha un taller cada día y desvirtuó en los hechos todo lo que había proclamado con su potente oratoria. Contó con un consenso generalizado y poco común y pudo haber sido una bendición para nuestro futuro como república y como nación; en cambio, sólo supimos de una administración muy pobre, injusta e históricamente conocida como la hiperinflación de Alfonsín. Dio origen al fin de la cultura del trabajo con la creación de la caja PAN, rodeado de oportunistas que funcionaban en la «Cotinadora» -con Nosiglia y otros funestos personajes-, autores del sistema clientelista que impera hasta la actualidad, regaló territorio nacional a Chile e inventó un austral anémico y ridículo como Sourrouille, su inoperante ministro de Economía, con su plan primavera.

Sería tedioso o muy largo de enumerar lo que podríamos contabilizar en la columna del debe y muy poco en la del haber si juzgamos a un gobierno por su forma de administrar y los resultados obtenidos, filosofías e ideologías aparte si se gobierna para todos. No se trata solamente de no coincidir con los actos de homenaje y recuerdo al considerado padre de la democracia sino de poner la historia en el plano de la verdad. Y la verdad es que «resignó» su mandato antes de tiempo porque no sabía para dónde ir ni qué hacer, no sin antes sellar el famoso Pacto de Olivos -último acto de gobierno- rozando lo ilegal.

En cualquier otro país un personaje con esa trayectoria sería un cadáver político, pero aquí tenemos una extraña cultura y lo volvimos a premiar con el voto, años más tarde, eligiéndolo senador nacional. Y repitió: renunció. Hoy se lo homenajea. Creo que se debe actuar con más seriedad.

Jorge Fernández, DNI 10.758.010 – Neuquén


Los recuerdos del Dr. Alfonsín y su gobierno deben ser medidos y explicados considerando las circunstancias que lo rodeaban, para no ser injustos y tentarnos con la crítica facilista o el elogio inmerecido. Yo estaba en Villa Regina cuando se apersonó el presidente para reinaugurar Crybsa y creo que en ese momento sentí lo mismo que todos en todo el país: confianza. Sin duda Alfonsín nos transmitía un valor perdido y alentaba la esperanza de vivir en un país con futuro y, por fin, en paz.

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