Maestro mapuche denuncia discriminación
ALUMINÉ (AZ).- El docente de idioma y cultura mapuche Amaranto Aigo denunció que el gobierno neuquino, en complicidad con la Confederación y el director Ricardo Peña, lo cesantearon de su cargo por “pensar diferente”. Aigo, quien se desempeñaba en la escuela 58 de Ruca Choroi, advirtió que las diferencias surgieron hace unos años cuando él se expresó en sintonía con el planteo de un consejo de ancianos que cuestionaba la metodología de toma violenta de tierras en la zona de Quillén. “Lo único que hice que defender a los ancianos que habían sido defenestrados por el lonco Daniel Salazar. A partir de allí, un grupo reducido de integrantes de la comunidad Aigo con el aval de Peña impulsaron mi remoción del cargo que ocupé por muchos años”, explicó el denunciante. “Mi postura no fue confrontativa sino todo lo contrario, al igual que los ancianos creía y sigo creyendo que el camino no es violencia ni enfrentar a la gente con la policía”, destacó. Lo cierto es que a partir de allí comenzó un verdadero calvario para el maestro ya que el Consejo Provincial de Educación le dio la baja y ya no pudo recuperar su cargo. “Le presenté mi caso al gobierno pero insólitamente me respondieron que no tenía derecho a reclamar porque nunca fui empleado del Estado”, aseguró. Para colmo, ante la insistencia en el planteo que incluyó una manifestación pública hace pocos días en la propia Casa de Gobierno, asegura haber recibido amenazas de parte de funcionarios de la cartera de Trabajo de la provincia. “Me dijeron que si no me callaba mi esposa también iba a perder el trabajo, para mi esto es un hecho gravísimo ya que configura discriminación y abandono de persona”, sostuvo.
ALUMINÉ (AZ).- El docente de idioma y cultura mapuche Amaranto Aigo denunció que el gobierno neuquino, en complicidad con la Confederación y el director Ricardo Peña, lo cesantearon de su cargo por “pensar diferente”. Aigo, quien se desempeñaba en la escuela 58 de Ruca Choroi, advirtió que las diferencias surgieron hace unos años cuando él se expresó en sintonía con el planteo de un consejo de ancianos que cuestionaba la metodología de toma violenta de tierras en la zona de Quillén. “Lo único que hice que defender a los ancianos que habían sido defenestrados por el lonco Daniel Salazar. A partir de allí, un grupo reducido de integrantes de la comunidad Aigo con el aval de Peña impulsaron mi remoción del cargo que ocupé por muchos años”, explicó el denunciante. “Mi postura no fue confrontativa sino todo lo contrario, al igual que los ancianos creía y sigo creyendo que el camino no es violencia ni enfrentar a la gente con la policía”, destacó. Lo cierto es que a partir de allí comenzó un verdadero calvario para el maestro ya que el Consejo Provincial de Educación le dio la baja y ya no pudo recuperar su cargo. “Le presenté mi caso al gobierno pero insólitamente me respondieron que no tenía derecho a reclamar porque nunca fui empleado del Estado”, aseguró. Para colmo, ante la insistencia en el planteo que incluyó una manifestación pública hace pocos días en la propia Casa de Gobierno, asegura haber recibido amenazas de parte de funcionarios de la cartera de Trabajo de la provincia. “Me dijeron que si no me callaba mi esposa también iba a perder el trabajo, para mi esto es un hecho gravísimo ya que configura discriminación y abandono de persona”, sostuvo.
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