Fugas pagas: oficial libre de cargos y exigen nueva pesquisa

La fiscal pidió absolver a Manuel Leiva por no existir pruebas en su contra.

Redacción

Por Redacción

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ROCA.- “No tengo una sola prueba que me diga que Leiva recibió un pago”, sostuvo la fiscal Teresa Giuffrida antes de solicitar la absolución del oficial principal Manuel Leiva, de Roca, quien llegó a juicio acusado de haber cobrado una coima para facilitar la fuga de un preso de la Comisaría Tercera, en febrero de 2005. Las sospechas, según los testimonios surgidos del juicio y reforzados ayer ni más ni menos que por quien pagó el soborno, apuntaron al cabo Mauro Morales, quien ahora deberá ser investigado a pedido de la fiscalía. Viviana Cecilia Montes es la esposa del detenido Manuel Oscar Quesada, el protagonista de la fuga. “Una semana antes –del escape– Morales le ofreció para irse si le entregaba cierta plata. Lo sé porque mi marido me pidió que le dé la plata cuando vaya a la visita. Ese día Morales me hizo como una seña y yo mandé a mis hijas para que se la entregaran a la vuelta de la comisaría”, dijo ayer bajo juramento la mujer. Negó cualquier intervención de Leiva y apuntó –tal como lo había hecho su esposo al declarar en el mismo juicio– que la fuga costó “unos 7.000 pesos”. “Estamos ante un hecho realmente grave y lamentablemente a ocho años de su comisión resulta por demás difícil establecer quiénes son los responsables”, dijo la fiscal. Giuffrida solicitó a los jueces no sólo la definición de la situación procesal de Morales –quien actualmente tiene falta de mérito por el caso– sino también “que el fiscal titular de la causa profundice la investigación sobre todos los demás hechos que quedaron al descubierto durante este juicio”. Es que los dos detenidos que declararon aseguraron que además de fugas pagas, algunos policías les ofrecían “salir a abrir cajas fuertes”. El defensor de Leiva, Oscar Pineda, reforzó el pedido de absolución fiscal y al final de la audiencia el oficial imputado hizo una fuerte declaración: “Nadie más que yo sabe el desprestigio que sufrí estos ocho años. Me han perjudicado desde lo laboral, lo familiar y lo psicológico. Tengo la sensación de haber luchado contra delincuentes que llevan uniforme y con otros que no lo llevan porque dicen ser de la Brigada”. (Redacción Central)


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