La mujer abusada durante 20 años: “me daba con un látigo y me violaba”
Abusada por su padrastro por 20 años, la mujer rompió el silencio. Contó a la prensa el infierno por el que tuvo que pasar durante estos años.
Santiago del Estero
Entre otros detalles aterradores, la víctima de 35 años contó que comenzó a ser abusada a los 11 años, primero en el monte y luego en la casa, y que el hombre la golpeaba con un látigo, según consignó hoy el diario “El Liberal”.
La mujer vive en el paraje santiagueño Concháyoj, ubicado en el límite entre los departamentos Avellaneda y Sarmiento, por la ruta nacional 34, ingresando unos 12 kilómetros monte adentro. Allí sufrió los abusos de “El Viejo”, quien la hizo madre a los 14 años y cuyo hijo anotó como propio.
“Mi pesadilla comenzó a los 11 años, si bien hasta ese tiempo los maltratos que padecíamos con mi hermano eran constantes, lo peor fue cuando empezó abusar de mí. Era en el monte, después también en la casa. A los 13 quedé embarazada, ya antes le había contado a mi mamá lo que pasaba pero nada pudo hacer, él nos pegaba mucho, a mi mamá también, a mí y a mi hermano con un látigo. Yo tuve que abandonar la escuela en cuarto grado porque él no me dejaba asistir. Me tenía controlada. Tenía miedo que le cuente a la maestra. Yo no podía despegarme del lado de él. Donde iba me llevaba. Así empezaron a nacer mis hijos que los anotaba en el Registro Civil de Lugones como propios. Me llevaba a mí y me tenía amenazada para que no diga nada”, contó.
Los cuatros primeros hijos producto de las violaciones viven en la provincia de Buenos Aires: un varón de 21 años, y tres mujeres, de 17, 16 y 15. Cuatro conviven con ella (tres varones y una niña, de 14, 11, 10 y 9), mientras que dos fallecieron: uno al nacer y otro a los 9 años, a causa de una enfermedad. Todos fueron paridos en su domicilio.
La mujer contó que “El Viejo” solía llegar ebrio a casa. “Cada vez que venía borracho yo esperaba lo peor. Siempre nos golpeaba. Era una pesadilla. Yo no podía pedir ayuda a nadie. No podía salir de casa. No hablaba con nadie. Mi hermano cansado de los malos tratos dejó el hogar. Y ahí me quedé sola”, expresó.
Fuente: La Gaceta
Santiago del Estero
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