China estudia reformas para salir del letargo

La pérdida de dinamismo económico preocupa al gigante asiático, cuyo partido único comienza hoy a debatir alternativas, aunque como siempre las políticas quedarán relegadas.

Redacción

Por Redacción

BEIJING (AP/DPA).- Presionados para que reformen su modelo de crecimiento económico, los líderes de China prometieron cambios drásticos en una reunión que comienza hoy y se extenderá a la próxima semana, donde que los partidarios de la reforma esperan que se desencadene una nueva ola histórica de transformación económica, aunque en lo político no se esperan grandes cambios al modelo autoritario de partido único. “La vacilante (desacelerada) economía, unida a la brecha de riqueza, la corrupción rampante y los crecientes conflictos sociales han puesto en una encrucijada a la nación más poblada del mundo y a la segunda economía global”, afirma en un editorial la agencia oficial de noticias Xinhua. “Los líderes chinos son conscientes de ello”, por lo que, según Xinhua, “se anunciarán drásticas políticas económicas” tras la reunión de cuatro días que celebrará el Comité Central, que integra a los 376 líderes de un partido con 85 millones de miembros. El Partido Comunista no ha anunciado aún la agenda de la reunión que comienza hoy, aunque uno de sus líderes prometió cambios “profundos’’. La prensa china y los centros de investigación apuntan a posibles áreas de reforma que van desde dar a los agricultores mayor control sobre sus tierras a obligar a la industria estatal a competir con los empresarios privados. Los cambios “podrían ser equivalentes a las reformas económicas introducidas por China en 1978”, afirmó Xinhua en otro comentario. Ya en la cumbre del G20 de septiembre, el jefe del partido y presidente chino, Xi Jingping, prometió una serie de reformas ante sus homólogos de las principales potencias mundiales. China “dejará que funcione la regla básica del mercado en el reparto de recursos”, mejorará sus sistemas financieros, permitirá un cambio más libre de su moneda, impulsará un comercio e inversiones más abiertas y asegurará un mejor acceso al mercado para las compañías extranjeras, afirmó entonces Xi. La magnitud de los cambios posibles presenta graves problemas, lo mismo que la potencial resistencia de las facciones que incluyen a las empresas estatales que ven amenazados sus privilegios. Debido a ello, los analistas dijeron que el encuentro de cuatro días es solamente el comienzo de un proceso arduo y largo y se acordarán cambios en unas pocas áreas como las finanzas, pero dejarán intactas las demás, y todos los detalles, para después. “No se propone todo un paquete de reformas y se dice luego a la gente que hagan todo de una vez’’, dijo Tao Ran, director del Centro de Política Pública Brookings-Tsinghua, en Beijing. “Hay que estudiar muy bien el sistema y los sectores con intereses creados, y crear paquetes para compensar a aquellos que pierden, a fin de vencer su resistencia’’. Tres décadas después que las reformas de Deng Xiaoping encaminaran a China hacia la prosperidad económica, los propios líderes del partido concuerdan que el motor del crecimiento basado en las exportaciones y la industria pesada está perdiendo fuerza. Desean adoptar un crecimiento limpio y autosostenible encabezado por el consumo doméstico y la tecnología. La conducción presidida por Xi Jinping, que subió al poder el año pasado, impulsó cambios, incluyendo el aflojamiento de los controles en los préstamos bancarios y una zona de libre comercio en Shanghai. Pero Beijing no ha encarado aún reformas económicas para sostener el crecimiento económico.


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