Los residentes de la región, entre el reclamo y la participación simbólica
Pese a las múltiples promesas de los distintos gobiernos, la mayoría de los chilenos en el extranjero nuevamente se quedará sin votar en estas elecciones. Sin embargo, en un “traslado hormiga”, se calcula que unos 6.000 residentes de la región se trasladarán este fin de semana para participar de los comicios presidenciales y parlamentarios. A diferencia de otras ocasiones, no se previeron traslados masivos de votantes, aunque algunos residentes chilenos, desde Zapala a Villa Regina, se organizaron en pequeños grupos de familiares y amigos para concurrir a sufragar en autos, combis o colectivos de línea. Nuestra región ha sido tradicionalmente una fuente importante de votos para los candidatos chilenos, especialmente para los partidos de centroizquierda. Desde principios de los 80, la iniciativa “Chile democrático” nucleó a centros de residentes y organizaciones políticas y sociales que participaron desde Río Negro y Neuquén de distintas iniciativas para el retorno de la democracia, incluyendo el apoyo a los exiliados del régimen militar, la participación masiva en el plebiscito de 1988 que definió el “no” a la continuidad de Pinochet en el poder y la participación en las distintas elecciones a partir de 1990. El titular de la Pastoral de Migraciones de Neuquén, Jorge Muñoz, estimó que cerca de 6.000 personas (10% de un padrón potencial de 60.000 electores) cruzarían en estos días la frontera para participar de los comicios. Según el último censo, en la Argentina residen 191.147 chilenos, la mayoría de ellos adultos, ya que es una población migrante “madura” (de hecho las tasas de ingreso/egreso de los últimos años han sido negativas para la Argentina). De ellos, 26.348 están en Neuquén, la mayoría concentrados en la capital y su zona de influencia y 35.228 en Río Negro, más dispersos entre el Alto Valle, la zona andina (principalmente Bariloche) y la costa. Como la reciente reforma electoral, además del voto voluntario, incluyó el fin de la obligación de registrarse para votar, la mayoría de ellos está en condiciones de sufragar. Entre los motivos para la merma en esta concurrencia figuran factores económicos (el tipo de cambio encareció e hizo imposible para muchos el traslado) y también un cierto desencanto con la política en Chile, dado que es uno de los cuatro países de la región (los otros son El Salvador, Guatemala y Uruguay) que no facilitan el voto de sus connacionales en el exterior. “Yo viajé a votar en todas las elecciones desde el regreso de la democracia hasta ahora, pero los costos hoy son imposibles, yo tengo que viajar hasta Santiago”, comentó Germán, un activo participante de iniciativas sociales y culturales de los residentes chilenos en Roca. Esta vez tampoco hubo, como en ocasiones anteriores, fondos desde el otro lado de la cordillera para apoyar traslados, comentaron otros residentes de Allen y Cipolletti. Además, razones de política interna chilena tampoco ayudaron, señaló Muñoz. En primer lugar, la gran ventaja que lleva Bachelet en las encuestas quitó la polarización y el dramatismo que tuvieron algunos de los comicios anteriores. En segundo lugar, la fuerza de la candidata favorita, Nueva Mayoría, está concentrando esfuerzos en llevar compatriotas para aquellos distritos en donde esperan poder duplicar a la derecha para aumentar la presencia parlamentaria (ver recuadro) y la IX Región de la Araucanía (de donde proviene el grueso de los chilenos de esta zona) es un tradicional bastión de la derecha, de modo que es difícil que esto se produzca. Finalmente, pareciera que los recursos para estimular el voto de los chilenos en la Argentina están reservados para el caso de una segunda vuelta. La novedad en esta elección fue una campaña por las redes sociales denominada “Chilenos sin voto”, que se organizó a través de Facebook, Twitter y un portal de internet (http://www.votociudadano.cl) que preparó una “votación simbólica” como protesta por la demora. La iniciativa ya había sumado más de 4.000 votantes, que pudieron elegir al candidato presidencial de su preferencia, acreditando su identidad chilena y su residencia en el extranjero. La elección es organizada por el grupo Voto Ciudadano y la Fundación Democracia y Desarrollo, y cuenta con el apoyo de varias organizaciones, candidatos (Bachelet, Ricardo Israel, Marcel Claude, Franco Parisi, Roxana Miranda y Alfredo Sfeir) además de dirigentes y personalidades del arte y la cultura, como Isabel Allende y Antonio Skármeta . El proyecto de reforma constitucional para el voto de chilenos en el extranjero está en trámite en el Senado, iniciado por Isabel Allende, Soledad Alvear, Alberto Espina, Hernán Larraín y Patricio Walker. Ya se aprobó la idea de legislar el texto legal el pasado 11 de septiembre, pero luego el proyecto se estancó.
Calculan que unos 6.000 viajarán a votar
LEONARDO HERREROS lherreros@rionegro.com.ar
Pese a las múltiples promesas de los distintos gobiernos, la mayoría de los chilenos en el extranjero nuevamente se quedará sin votar en estas elecciones. Sin embargo, en un “traslado hormiga”, se calcula que unos 6.000 residentes de la región se trasladarán este fin de semana para participar de los comicios presidenciales y parlamentarios. A diferencia de otras ocasiones, no se previeron traslados masivos de votantes, aunque algunos residentes chilenos, desde Zapala a Villa Regina, se organizaron en pequeños grupos de familiares y amigos para concurrir a sufragar en autos, combis o colectivos de línea. Nuestra región ha sido tradicionalmente una fuente importante de votos para los candidatos chilenos, especialmente para los partidos de centroizquierda. Desde principios de los 80, la iniciativa “Chile democrático” nucleó a centros de residentes y organizaciones políticas y sociales que participaron desde Río Negro y Neuquén de distintas iniciativas para el retorno de la democracia, incluyendo el apoyo a los exiliados del régimen militar, la participación masiva en el plebiscito de 1988 que definió el “no” a la continuidad de Pinochet en el poder y la participación en las distintas elecciones a partir de 1990. El titular de la Pastoral de Migraciones de Neuquén, Jorge Muñoz, estimó que cerca de 6.000 personas (10% de un padrón potencial de 60.000 electores) cruzarían en estos días la frontera para participar de los comicios. Según el último censo, en la Argentina residen 191.147 chilenos, la mayoría de ellos adultos, ya que es una población migrante “madura” (de hecho las tasas de ingreso/egreso de los últimos años han sido negativas para la Argentina). De ellos, 26.348 están en Neuquén, la mayoría concentrados en la capital y su zona de influencia y 35.228 en Río Negro, más dispersos entre el Alto Valle, la zona andina (principalmente Bariloche) y la costa. Como la reciente reforma electoral, además del voto voluntario, incluyó el fin de la obligación de registrarse para votar, la mayoría de ellos está en condiciones de sufragar. Entre los motivos para la merma en esta concurrencia figuran factores económicos (el tipo de cambio encareció e hizo imposible para muchos el traslado) y también un cierto desencanto con la política en Chile, dado que es uno de los cuatro países de la región (los otros son El Salvador, Guatemala y Uruguay) que no facilitan el voto de sus connacionales en el exterior. “Yo viajé a votar en todas las elecciones desde el regreso de la democracia hasta ahora, pero los costos hoy son imposibles, yo tengo que viajar hasta Santiago”, comentó Germán, un activo participante de iniciativas sociales y culturales de los residentes chilenos en Roca. Esta vez tampoco hubo, como en ocasiones anteriores, fondos desde el otro lado de la cordillera para apoyar traslados, comentaron otros residentes de Allen y Cipolletti. Además, razones de política interna chilena tampoco ayudaron, señaló Muñoz. En primer lugar, la gran ventaja que lleva Bachelet en las encuestas quitó la polarización y el dramatismo que tuvieron algunos de los comicios anteriores. En segundo lugar, la fuerza de la candidata favorita, Nueva Mayoría, está concentrando esfuerzos en llevar compatriotas para aquellos distritos en donde esperan poder duplicar a la derecha para aumentar la presencia parlamentaria (ver recuadro) y la IX Región de la Araucanía (de donde proviene el grueso de los chilenos de esta zona) es un tradicional bastión de la derecha, de modo que es difícil que esto se produzca. Finalmente, pareciera que los recursos para estimular el voto de los chilenos en la Argentina están reservados para el caso de una segunda vuelta. La novedad en esta elección fue una campaña por las redes sociales denominada “Chilenos sin voto”, que se organizó a través de Facebook, Twitter y un portal de internet (http://www.votociudadano.cl) que preparó una “votación simbólica” como protesta por la demora. La iniciativa ya había sumado más de 4.000 votantes, que pudieron elegir al candidato presidencial de su preferencia, acreditando su identidad chilena y su residencia en el extranjero. La elección es organizada por el grupo Voto Ciudadano y la Fundación Democracia y Desarrollo, y cuenta con el apoyo de varias organizaciones, candidatos (Bachelet, Ricardo Israel, Marcel Claude, Franco Parisi, Roxana Miranda y Alfredo Sfeir) además de dirigentes y personalidades del arte y la cultura, como Isabel Allende y Antonio Skármeta . El proyecto de reforma constitucional para el voto de chilenos en el extranjero está en trámite en el Senado, iniciado por Isabel Allende, Soledad Alvear, Alberto Espina, Hernán Larraín y Patricio Walker. Ya se aprobó la idea de legislar el texto legal el pasado 11 de septiembre, pero luego el proyecto se estancó.
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