A las urnas con voto voluntario y una favorita
Está cantada la supremacía de Michelle Bachelet y se cree que en primera vuelta.
SANTIAGO, Chile _ Los chilenos acudirán a las urnas desde las 8 de hoy para elegir entre nueve candidatos, con la socialista Michelle Bachelet y su programa de reformas a la cabeza de los sondeos, los que incluso pronostican su triunfo en primera vuelta. Más de 13 millones de chilenos están habilitados.
La elección marca el debut a nivel presidencial del voto voluntario, que cambió el antiguo sistema donde la inscripción electoral era voluntaria pero una vez inscrito el elector, el voto se convertía en obligatorio.
Michelle Bachelet dejó la presidencia de Chile hace cuatro años con una popularidad superior al 80% y ahora es gran favorita para recuperarla. Pero no todas son rosas: Si no logra un triunfo aplastante en los comicios de hoy, le costará mucho sacar adelante las reformas que propone para reducir la desigualdad.
Su victoria se da casi por segura. Le lleva 30 puntos porcentuales a su principal rival, la representante de la derecha Evelyn Matthei. De los otros siete candidatos, ninguno recibiría más del 10%. Si nadie obtiene la mitad más uno de los votos hoy, habrá una segunda vuelta entre los dos más votados el 15 de diciembre.
Bachelet tendrá muchos problemas para cumplir sus promesas si no consigue una mayoría del 66% en el Senado. Esa es la cifra necesaria para introducir reformas constitucionales o cambios a leyes importantes como los que plantea la dirigente socialista, incluidos una reforma tributaria y otra educativa. Pero nunca ha habido un gobierno con el 66% de las bancas en el Senado.
Hoy también se elegirán a los 120 diputados –con un 80% que va a la reelección–, a 20 de los 38 senadores y a 278 consejeros regionales.
En caso de ser necesaria una segunda vuelta, seguramente enfrentaría a Bachelet y Matthei, irónicamente dos conocidas de la infancia, ya que ambas son hijas de generales de la fuerza aérea y en algún momento fueron vecinas. El padre de la ex presidenta, el general Alberto Bachelet, murió víctima de torturas bajo la dictadura militar de 1973-1980, mientras que el de Matthei, el general Fernando Matthei, fue prominente figura de ese régimen 1973-1990.
Matthei representa a una derecha que fue el sustento político de la dictadura de Augusto Pinochet y que está empeñada en frenar los cambios propuestos por Bachelet.
Bachelet, una médica pediatra de 62 años, dice que su principal objetivo es “enfrentar la desigualdad, para que los beneficios del desarrollo sean percibidos por todos’’. A pesar de sus progresos en el campo económico, la brecha entre ricos y pobres en Chile es una de las más grandes del mundo, según dijo el año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
La OCDE indicó que sus países miembros los ingresos medios del 10% más rico son nueve veces más grandes que los del 10% más pobre. Pero en Chile son 25 veces más grandes.
La ex presidenta propone modificaciones constitucionales, tributarias y educacionales, además de la despenalización del aborto terapéutico en casos de violación de la madre, cuando peligra su vida y si el feto no puede sobrevivir. El país viene de un período de grandes movilizaciones estudiantiles durante el gobierno derechista de Sebastián Piñera.
Los estudiantes reclaman una educación pública, gratuita y de calidad, y el fin del lucro en las universidades privadas y públicas que reciben aportes del estado.
Bachelet se propone satisfacer muchas de esas demandas, pero para hacerlo primero debe conseguir la aprobación de una reforma tributaria que contempla un aumento gradual de cinco puntos en los impuestos a las empresas. Recaudaría unos 8.200 millones de dólares (tres puntos del PIB) para financiar su reforma educacional y en seis años lograría una enseñanza gratuita en todos los niveles. Bachelet presenta la misma coalición que la llevó al gobierno en el 2006, con tres partidos de centroizquierda –Partido Socialista, Partido Por la Democracia y Partido Radical Social Demócrata– y uno centrista, el Demócrata Cristiano, a los que se suma ahora el Partido Comunista. La vieja alianza Concertación, que gobernó 20 años hasta la victoria de Piñera, fue rebautizada Nueva Mayoría.
El primer gobierno de Bachelet fue criticado por un fallido proyecto de crear un sistema de transporte masivo y por su lenta respuesta al terremoto seguido de un tsunami en el 2010.
(AP, AFP)
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