Un problema de Salud

El gobernador Jorge Sapag relativizó con estadísticas las advertencias sobre éxodo de médicos del sistema público.

Redacción

Por Redacción

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

Por más empeño que ponga el gobernador Jorge Sapag en disimular los efectos del conflicto que existe con los profesionales de la salud pública, los problemas del área se muestran todas las semanas en la calle con un reclamo que lleva más de medio año y con demandas sin respuestas acumuladas en el tiempo que afectan progresivamente la calidad del otrora modelo ejemplar sanitario de la provincia. En el contexto de una petición de recomposición salarial y bajo el argumento de que un aumento frenaría la fuga de médicos del sistema, se encendieron alarmas en diferentes hospitales de la provincia en los últimos días. Los 32 jefes de servicio del hospital más importante de la provincia, el Castro Rendón, dejaron testimonio en una nota enviada este mes al gobernador Sapag de que el sistema está llegando a “una situación límite”, con renuncias ya producidas y otras en marcha. A la descripción de lo que sucede en el hospital central se fueron sumando voces del interior con planteos de mayor vulnerabilidad que los descriptos para el área de capital, como son los casos de los hospitales de Picún Leufú, El Chocón, Senillosa y Piedra del Águila. Justamente en el trayecto de los 200 kilómetros que comprende el tramo de Senillosa a Piedra del Águila se encuentra una de las zonas que registran mayor cantidad de accidentes de tránsito de la provincia. Desde los hospitales de estas localidades advirtieron una riesgosa desprotección ante la inminencia del comienzo de las vacaciones de verano y el incremento del paso de turistas hacia los destinos de descanso. Salud atraviesa hoy por una fuerte discusión sobre la distribución de los recursos destinados al pago de sueldos y la incidencia de esta política salarial en la preservación del recurso humano más calificado del sistema. El gobierno dejó crecer una demanda sectorial con el argumento de que es imposible romper la rigidez presupuestaria. Un acuerdo salarial con los gremios estatales por una suma fija de 1.300 pesos acható la pirámide y los profesionales reclaman, primero con medidas de fuerza menos drásticas y ahora ya con paros de tres días semanales, el cumplimiento de una ley, aprobada en la gestión anterior, que jerarquiza monetariamente a las especialidades. El gobernador ha intervenido pocas veces en el prolongado conflicto. Lo hizo, o bien para señalar que la Provincia no cuenta con recursos para mover la masa salarial o, como ocurrió esta semana, para diluir con estadísticas las denuncias sobre la fuga de profesionales. En ese sentido, Sapag mencionó el viernes en un acto que presidió en Chorriaca que de un total de 140 profesionales que ingresaron en el 2013 sólo 27 se retiraron y que, de 394 cargos creados en el presente ejercicio en el área de Salud, el 70% corresponde a médicos y técnicos. “Cuando hablan de bajas no están cerca de la realidad”, enfatizó el gobernador. En mayo del 2012 la Provincia presentó un documento que se denomina “Bases para el plan estratégico de Salud”. Es un trabajo con una proyección de objetivos para un período que comprende hasta el 2015 y está firmado por el gobernador y por el ministro de Salud Rubén Butigué, entre otros funcionarios. En este documento se fijaron metas de planificación, de fortalecimiento de políticas del primer nivel de atención, al igual que de las prácticas médicas de alta y mediana complejidad. El trabajo alude, entre otros fines, a “la incorporación y distribución estratégica” de recursos humanos y tecnología. Sería oportuno revisar hoy en qué se avanzó desde que se escribió este documento de 43 hojas que además contiene abundante información estadística. El conflicto incide internamente en el gobierno. La postura de Sapag no es la misma que adoptaron otros legisladores de su partido. Inclusive es diferente a la de la vicegobernadora Ana Pechen, que en una entrevista que hoy publica este diario sostiene que el conflicto de Salud “preocupa profundamente a todos los diputados de todos los partidos”. Ya en el ámbito legislativo se había dado una señal diferente cuando dos diputadas del bloque oficialista, en oposición a la línea de no intervención que domina frente a este conflicto, se entrevistaron con dirigentes de la conducción del gremio que agrupa a los profesionales. En todo este tiempo la figura del ministro Butigué ha quedado desdibujada y su poder es cuestionado por los actores del sistema sanitario. El titular de la cartera de Salud junto con el jefe del Ministerio de Desarrollo Social, Alfredo Rodríguez, integran el lote de los funcionarios con más bajo perfil del equipo de gobierno de Sapag. La cartera que conduce Butigué no es la de mayor presupuesto pero maneja este año más de 1.600 millones de pesos y el próximo superará los 2.000 millones. Tiene una diferencia total de recursos entre uno y otro período del 23%, pero está bastante lejos de los escenarios que experimentarán otros ministerios, como es el caso del presupuesto total de Economía y Obras Públicas, a cargo de Omar Gutiérrez, que subirá de los actuales 3.700 millones a 4.900 millones de pesos pautados para el 2014 , o Energía y Servicios Públicos, a cargo de Guillermo Coco, que tiene asignados casi un 30% más de fondos para el ejercicio del 2014. De los ministros nombrados, Coco es el que maneja el área de gobierno que mayor interés despierta en la gestión de Sapag y la distribución de los recursos habla mucho a la hora de fijar las prioridades de una gestión. En ese punto vale tener en cuenta la afirmación que hizo la vicegobernadora Pechen, en la entrevista ya referida anteriormente, cuando dijo que aspira a que Neuquén no sea solamente una provincia petrolera.


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