Pobreza y criminalidad sin control

Redacción

Por Redacción

CONTEXTO

Un país con una criminalidad sin control y con una severa crisis económica es la herencia que recibirá el ganador de las elecciones presidenciales que se celebran hoy en Honduras, según los diversos analistas hondureños. Con una tasa de 85 muertes violentas por cada 100.000 personas, Honduras ostenta el récord de ser el país más violento del mundo fuera de las zonas de guerra, según un organismo de las Naciones Unidas, en base a estadísticas del Observatorio de la Violencia de la estatal Universidad Autónoma de Honduras. Además de las muertes violentas, el país está azotado por las extorsiones de grupos de pandilleros y otras redes criminales, que han obligado al cierre de más de 23.000 micro y pequeñas empresas que ven imposible como pagar a sus empleados, la costosa electricidad y ahora a los criminales, según dirigentes del sector empresarial. La Asociación Nacional de Pequeños y Micros Industriales de Honduras reclamó públicamente al gobierno que implemente una política de seguridad que erradique el problema de la extorsión, ya que es la principal causa del cierre de empresas del sector. El gobierno de Porfirio Lobo sostiene que se encuentra en un proceso de depuración de las fuerzas policiales, que cuenta con unos 14.000 efectivos, pero que el mismo durará varios años. Candidatos a diputados de formación militar-policial como Billy Joya y Oscar Álvarez, dos veces exministro de Seguridad, han propuesto fórmulas de mano dura con el fin de atraer votantes. Por su lado el candidato presidencial del oficialista partido Nacional, Juan Orlando Hernández, propuso la formación de la Policía Militar, un cuerpo armado de 5.000 efectivos, lo cual fue rechazado por el resto de aspirantes presidenciales y organismos defensores de los derechos humanos por considerar que es una militarización de la tarea de seguridad. Por su lado la candidata presidencial del opositor de izquierda Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, sugiere retomar la policía comunitaria, una idea impulsada por su esposo, el derrocado expresidente Manuel Zelaya, que fue sacado del poder por los militares el 2009. Además de Hernández y Zelaya, otros seis candidatos postular a la presidencia, aunque sus posibilidades son escasas, excepto para el liberal Mauricio Villeda, que va en tercer lugar en la intensión de voto. Mientras, en el tema de la economía, la segunda cuestión que más preocupa a los votantes hondureños, ningún candidato presidencial abordo el tema de la crisis económica que heredarán en caso de ganar las elecciones. Con una deuda pública de 7.600 millones de dólares (5.606 millones de euros), un elevado déficit fiscal del 6 por ciento del producto interno bruto (PIB) y una tasa de pobreza que supera el 70 por ciento de los 8,4 millones de hondureños, el margen de maniobra del ganador de los comicios será mínima. Para Roldán Duarte, presidente del Colegio Hondureño de Economistas, el futuro mandatario deberá necesariamente aplicar un severo ajuste fiscal y recortar gastos para poder pagar las deudas del Estado. Roldán pronostica incluso que el déficit fiscal será de 8 por ciento (equivalente a casi 1.500 millones de dólares), ya que el gobierno siempre hace proyecciones por debajo de la realidad de la economía, y teme que las cuentas públicas se deterioren más. El gobierno del presidente Lobo firmó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su primer año, pero lo incumplió y no volvió a suscribir otro, siguiendo la trayectoria de su antecesor Manuel Zelaya.


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