Mujer llega a juicio por el crimen de su pareja

Jorge Nahuelquín fue asesinado en 2011 afuera de su casa en el barrio 150 Viviendas. Su mujer está imputada y con prisión domiciliaria.

Redacción

Por Redacción

JUSTICIA

“Me lo mataron. Ayúdeme”, rogó Verónica Magdalena Arellano, mientras abrazaba a su esposo, Jorge Nahuelquín. La escena la observó un vecino del barrio 150 Viviendas, que trató de auxiliar al hombre, pero ya no tenía pulso. Era una mañana fría y durante la madrugada del 21 de abril de 2011 había llovido sobre la ciudad. Semanas después, las sospechas cayeron sobre la mujer que fue imputada como supuesta autora del crimen de su marido.

El caso llegará a juicio en un corto plazo, adelantaron fuentes judiciales. Sólo falta que la Cámara Criminal Primera fije la fecha del inicio del juicio. La imputada tiene el beneficio de la prisión domiciliaria desde 2011.

Arellano está imputada por el hecho que ocurrió entre las 0.30 y las 7.50 del 21 de abril de 2011, en la casa 116 del barrio 150 Viviendas de Bariloche.

El entonces juez de Instrucción Miguel Gaimaro Pozzi cuando procesó a la mujer, sostuvo que aprovechó que Nahuelquín estaba dormido y en estado de ebriedad para atarle las manos y que no pudiera defenderse. Luego, lo ahorcó con un cable o elemento similar. Después, trasladó el cuerpo y lo depositó frente al domicilio. La mujer le hizo dos cortes en el cuello a la víctima que la autopsia estableció que fueron causados tras su muerte.

En su declaración, la acusada negó el hecho y atribuyó el homicidio de su marido a un presunto ajuste de cuentas entre la Asociación de Empleados de Comercio de Bariloche y su cuñado y hermano de su marido, Alejandro “Taca” Nahuelquín. Por eso, pidió que sea investigada esa hipótesis. Pero Gaimaro Pozzi descartó esa versión de la acusada.

El juez advirtió que la ropa que tenía puesta la víctima estaba limpia y seca a pesar de que había llovido esa madrugada. Es más, un testigo advirtió que le llamó la atención que las medias blancas que tenía Nahuelquín estaban limpias.

El juez valoró que en “ningún caso Arellano intentó comunicarse con la policía o pedir una ambulancia. Avisó a sus familiares directos y también a los de la víctima pero no avisó a ningún servicio de emergencia para tratar de salvar a su esposo”.

La víctima tenía 2.05 gramos de alcohol por litro de sangre al momento de la autopsia. Además se encontró un cúter en el domicilio con manchas de sangre correspondiente a la víctima.

El juez señaló que en la pareja ya venía con serios problemas de violencia familiar. Indicó que la víctima había iniciado el trámite para divorciarse y que quería quedarse con la custodia de sus hijos y la casa a raíz de la presunta infidelidad de su mujer y los constantes problemas de pareja. El caso se ventilará en los próximos días. La madre de la víctima es querellante.

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