El populismo que recorre Europa se instaló ayer en Washington
Donald Trump abrió ayer una nueva era en Estados Unidos y en el mundo confirmando lo que venía anunciando desde la campaña electoral: que como presidente de la primera potencia global hará saltar el “establishment” por los aires. “Nosotros, los ciudadanos de Estados Unidos, estamos ahora unidos en un gran esfuerzo nacional para construir nuestro país y restablecer el futuro prometedor para todo nuestro pueblo”, manifestó a los pies del Capitolio, en Washington. Lo escuchaba Barack Obama, el mandatario al que acusa de haber echado a perder el país y cuyo legado se apresta a desmontar. Para ello cuenta con un Congreso dominado por su Partido Republicano en las dos cámaras.
En su primer discurso como presidente, calificado por su secretario de prensa como un “documento filosófico”, dejó clara su máxima: “America first” (Estados Unidos primero). Era lo esperado. “Una nueva visión gobernará nuestro país”, aseguró. Las palabras pronunciadas hoy por Trump están pensadas para marcar el paso del país en los próximo cuatro años.
El populismo que antes se estableció en América Latina y que está recorriendo ya Europa se instaló ayer en Washington con su investidura como presidente número 45.
Trump dijo a los estadounidenses que les entregará de nuevo el poder que había concentrado Washington. El magnate se ha referido con el nombre de la capital al “establishment” con el que quiere acabar. “Estamos transfiriendo el poder de Washington DC y devolviéndoselo a ustedes, pueblo americano. Nunca más volverán a ser ignorados”, dijo.
“Juntos haremos a Estados Unidos ganar de nuevo, estar orgulloso de nuevo, ser seguro de nuevo, y sí, juntos haremos a Estados Unidos grande otra vez”, prometió acudiendo de nuevo al lema principal de su campaña electoral: “Make America great again” (hagamos a Estados Unidos grande otra vez), una frase con la que convenció en las elecciones. En su discurso aludió a los trabajadores y familias estadounidenses, a los que prometió beneficiar, defendió el proteccionismo económico, acudió al patriotismo y prometió defender al país del terrorismo.
“Hora de la acción”, celebraba por su parte Fox News, cercana al republicano, “el presidente Trump promete luchar por el país y la prosperidad”.
Donald Trump abrió ayer una nueva era en Estados Unidos y en el mundo confirmando lo que venía anunciando desde la campaña electoral: que como presidente de la primera potencia global hará saltar el “establishment” por los aires. “Nosotros, los ciudadanos de Estados Unidos, estamos ahora unidos en un gran esfuerzo nacional para construir nuestro país y restablecer el futuro prometedor para todo nuestro pueblo”, manifestó a los pies del Capitolio, en Washington. Lo escuchaba Barack Obama, el mandatario al que acusa de haber echado a perder el país y cuyo legado se apresta a desmontar. Para ello cuenta con un Congreso dominado por su Partido Republicano en las dos cámaras.
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