El Mundial se ilumina con la luz de los nuevos astros
Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Iniesta... Las estrellas se ha ido apagando en el firmamento ruso. ¿Qué le queda a la Copa del Mundo? Mbappé, Kane, Lukaku, Griezmann y cuatro selecciones que demuestran que para triunfar, lo importante es el equipo.

Francia
Para Didier Deschamps, campeón del mundo en el 1998, no hay otra opción que repetir la gloria que lo tuvo como protagonista dentro de la cancha. Francia despierta ante el llamado de los jóvenes que buscan devolverle la gloria a Les Blues.
El duelo ante Bélgica de mañana en San Petersburgo promete ser un digno recital de fútbol pro positivo, vertical y contundente. Y artistas le sobran en ese cartel a esta Francia: Mbappé, Pogba, Griezmann, Kanté… La lista de notables se podría extender a los once sin temor a equivocaciones. Quizás el prescindible sea Oliver Giroud, quien en su puesto de centrodelantero trabaja más como un obrero, arrastrando marcas y abriendo espacios para sus compañeros, que siendo la punta de lanza del temerario ataque galo. Con Karim Benzema (afuera del plantel por problemas disciplinarios), este equipo sería invencible.
Nombre por nombre no hay selección como la francesa, que tiene todas las líneas bien dotadas con futbolistas de primer nivel mundial. En el arco Hugo Lloris da confianza; Samuel Umtiti y Raphael Varane se complementan cada día mejor en la zaga y tiene Francia a dos laterales de lo mejor del Mundial: Lucas Hernández y Pavard. Y lo tiene a Kylian Mbappé, el prodigio francés de 19 años quien es el nuevo joven maravilla del fútbol mundial. Pícaro con la pelota, veloz como una pantera y con vicios de fútbol de potrero. El atacante del París Saint-Germain huele la gloria, siente su perfume, y le queda bien.

Bélgica
Es la única selección que de las cuatro sobrevivientes del Mundial que ha ganado todos sus partidos, además de ser la más goleadora del Mundial con 14 tantos.
La generación de talentos de mitad de cancha en adelante que ha logrado amalgamar Bélgica para esta Copa del Mundo, no tiene antecedentes en su historia.
Resulta difícil buscarle algún punto débil equipo que conduce el español Roberto Martínez. el arquero Thibaut Courtois reafirma en Rusia todo lo bueno que ha demostrado a nivel clubes y en aquella selección belga que perdió en los cuartos de final ante Argentina, en Brasil 2014.
En el medio está la gran fortaleza de los Diablos Rojos. La contención de Axel Witsel es fundamental para el avance de Kevin De Bruyne, Dries Mertens y Yannick Carrasco, con un Eden Hazard cerebral y un goleador en estado de gracia como Romelu Lukaku.
Quizás sea su última línea lo más flojo del equipo, ya que ha sufrido en fase de grupos ante equipos débiles como Túnez y en octavos ante Japón, contra quien tuvo que remontar una desventaja de dos goles para ganarse el derecho de enfrentar a Brasil en cuartos, y eliminarlo. La llamada generación dorada de Bélgica iguala lo hecho por aquel equipo de ensueño de Scifo, Ceulemans y Pfaff en México 1986, cuando llegó a las semifinales pero cayó rendido ante Diego Maradona. ¿Será este el Mundial que consagre a su fútbol? Mañana ante Francia comenzará a develarse la respuesta.

Inglaterra
Por primera vez desde 1990, Inglaterra se ha instalado en una semifinal de un torneo relevante. La nueva selección carece de nombres rutilantes, pero posee una concepción de equipo de una fortaleza tal que los hace peligrosos e impredecibles.
Gareth Southgate ha infundido en el vestuario una metalidad trabajadora, lejos del divismo de la generación de David Beckham, plagada de grandes nombres pero que nunca logró avanzar más allá de los cuartos de final de un gran torneo.
Harry Kane, goleador capitán y figura, es quien guía a un joven grupo de jugadores quiénes comprendieron que la gloria con su selección es superior a cualquier otra. El sacrificio, la practicidad y un gran arquero como Jordan Pickford, han devuelto a Inglaterra a los primeros planos cuando en la previa nadie los da como candidatos a estar entre los cuatro primeros en Rusia. Southgate ha conformado una buena estructura y su columna columna vertebral se apoya en John Stones, Kyle Walker en defensa, Jordan Henderson en la mitad de la cancha y Raheem Sterling acompañando a Kane arriba, la carta de triunfo inglesa quien es por ahora el máximo anotador del Mundial con 6 goles (3 de penal).

Croacia
Clasificada para las semifinales del Mundial 2018, la generación de Luka Modric e Ivan Rakitic emuló a la de Davor Suker, Robert Prosinecki y Zvonimir Boban en la historia del fútbol croata. Veinte años después, el equipo espera alcanzar ahora la final por primera vez.
Hace dos décadas, el equipo que entonces dirigía Miroslav Blazevic, que acabó el Mundail de Francia ‘98 en tercer lugar, cayó en semifinales ante la anfitriona (2-1), después de haber logrado un impresionante 3-0 sobre Alemania en cuartos.
En esa ronda, la selección que ahora entrena Zlatko Dalic logró el billete a semis de manera mucho más sufrida, en la tanda de penales (4-3 tras empate 1-1) ante Rusia. Por la misma vía dejó afuera a Dinamarca en cuartos, quien fue el equipo que más lo incomodó en lo que va del Mundial. Pese a esa diferencia, las comparaciones entre generaciones son inevitables.
Los verdugos de Argentina en la fase de grupos, se apoyan en el triángulo que forman en el medio Iván Rakitic, Iván Perisic y Luka Modric, componentes del juego cerebral croata, que tiene a Mario Mandzukic como referencia ofensiva y sin olvida claro, al arquero Danijel Subasic, quien atajó tres penales en tanda a todo o nada contra Dinamarca y otro contra Rusia para meter a su selección entre los cuatro mejores.
Subasic llegó el sábado contra a los anfitriones a cuatro atajadas en los tiros desde los 12 pasos en Copas del Mundo. Así, alcanzó otro récord histórico, que estaba en poder de Sergio Goycochea (Italia ‘90) y el alemán Harald Schumacher, aunque tanto Subasic como el Vasco lo lograron en una misma edición de la Copa del Mundo.
Les ha costado más que a los otros semifinalistas llegar a esta instancia, pero Inglaterra no debe subestimar a un equipo conformado por una generación que nació viendo a aquella del ‘98 y que mañana querrá superar.

Para Didier Deschamps, campeón del mundo en el 1998, no hay otra opción que repetir la gloria que lo tuvo como protagonista dentro de la cancha. Francia despierta ante el llamado de los jóvenes que buscan devolverle la gloria a Les Blues.
El duelo ante Bélgica de mañana en San Petersburgo promete ser un digno recital de fútbol pro positivo, vertical y contundente. Y artistas le sobran en ese cartel a esta Francia: Mbappé, Pogba, Griezmann, Kanté… La lista de notables se podría extender a los once sin temor a equivocaciones. Quizás el prescindible sea Oliver Giroud, quien en su puesto de centrodelantero trabaja más como un obrero, arrastrando marcas y abriendo espacios para sus compañeros, que siendo la punta de lanza del temerario ataque galo. Con Karim Benzema (afuera del plantel por problemas disciplinarios), este equipo sería invencible.
Nombre por nombre no hay selección como la francesa, que tiene todas las líneas bien dotadas con futbolistas de primer nivel mundial. En el arco Hugo Lloris da confianza; Samuel Umtiti y Raphael Varane se complementan cada día mejor en la zaga y tiene Francia a dos laterales de lo mejor del Mundial: Lucas Hernández y Pavard. Y lo tiene a
Kylian Mbappé, el prodigio francés de 19 años quien es el nuevo joven maravilla del fútbol mundial. Pícaro con la pelota, veloz como una pantera y con vicios de fútbol de potrero. El atacante del París Saint-Germain huele la gloria, siente su perfume, y le queda bien.
Es la única selección que de las cuatro sobrevivientes del Mundial que ha ganado todos sus partidos, además de ser la más goleadora del Mundial con 14 tantos.
La generación de talentos de mitad de cancha en adelante que ha logrado amalgamar Bélgica para esta Copa del Mundo, no tiene antecedentes en su historia.
Resulta difícil buscarle algún punto débil equipo que conduce el español Roberto Martínez. el arquero Thibaut Courtois reafirma en Rusia todo lo bueno que ha demostrado a nivel clubes y en aquella selección belga que perdió en los cuartos de final ante Argentina, en Brasil 2014.
En el medio está la gran fortaleza de los Diablos Rojos. La contención de Axel Witsel es fundamental para el avance de Kevin De Bruyne, Dries Mertens y Yannick Carrasco, con un Eden Hazard cerebral y un goleador en estado de gracia como Romelu Lukaku.
Quizás sea su última línea lo más flojo del equipo, ya que ha sufrido en fase de grupos ante equipos débiles como Túnez y en octavos ante Japón, contra quien tuvo que remontar una desventaja de dos goles para ganarse el derecho de enfrentar a Brasil en cuartos, y eliminarlo. La llamada generación dorada de Bélgica iguala lo hecho por aquel equipo de ensueño de Scifo, Ceulemans y Pfaff en México 1986, cuando llegó a las semifinales pero cayó rendido ante Diego Maradona. ¿Será este el Mundial que consagre a su fútbol? Mañana ante Francia comenzará a develarse la respuesta.
Por primera vez desde 1990, Inglaterra se ha instalado en una semifinal de un torneo relevante. La nueva selección carece de nombres rutilantes, pero posee una concepción de equipo de una fortaleza tal que los hace peligrosos e impredecibles.
Gareth Southgate ha infundido en el vestuario una metalidad trabajadora, lejos del divismo de la generación de David Beckham, plagada de grandes nombres pero que nunca logró avanzar más allá de los cuartos de final de un gran torneo.
Harry Kane, goleador capitán y figura, es quien guía a un joven grupo de jugadores quiénes comprendieron que la gloria con su selección es superior a cualquier otra. El sacrificio, la practicidad y un gran arquero como Jordan Pickford, han devuelto a Inglaterra a los primeros planos cuando en la previa nadie los da como candidatos a estar entre los cuatro primeros en Rusia. Southgate ha conformado una buena estructura y su columna columna vertebral se apoya en John Stones, Kyle Walker en defensa, Jordan Henderson en la mitad de la cancha y Raheem Sterling acompañando a Kane arriba, la carta de triunfo inglesa quien es por ahora el máximo anotador del Mundial con 6 goles (3 de penal).
Clasificada para las semifinales del Mundial 2018, la generación de Luka Modric e Ivan Rakitic emuló a la de Davor Suker, Robert Prosinecki y Zvonimir Boban en la historia del fútbol croata. Veinte años después, el equipo espera alcanzar ahora la final por primera vez.
Hace dos décadas, el equipo que entonces dirigía Miroslav Blazevic, que acabó el Mundail de Francia ‘98 en tercer lugar, cayó en semifinales ante la anfitriona (2-1), después de haber logrado un impresionante 3-0 sobre Alemania en cuartos.
En esa ronda, la selección que ahora entrena Zlatko Dalic logró el billete a semis de manera mucho más sufrida, en la tanda de penales (4-3 tras empate 1-1) ante Rusia. Por la misma vía dejó afuera a Dinamarca en cuartos, quien fue el equipo que más lo incomodó en lo que va del Mundial. Pese a esa diferencia, las comparaciones entre generaciones son inevitables.
Los verdugos de Argentina en la fase de grupos, se apoyan en el triángulo que forman en el medio Iván Rakitic, Iván Perisic y Luka Modric, componentes del juego cerebral croata, que tiene a Mario Mandzukic como referencia ofensiva y sin olvida claro, al arquero Danijel Subasic, quien atajó tres penales en tanda a todo o nada contra Dinamarca y otro contra Rusia para meter a su selección entre los cuatro mejores.
Subasic llegó el sábado contra a los anfitriones a cuatro atajadas en los tiros desde los 12 pasos en Copas del Mundo. Así, alcanzó otro récord histórico, que estaba en poder de Sergio Goycochea (Italia ‘90) y el alemán Harald Schumacher, aunque tanto Subasic como el Vasco lo lograron en una misma edición de la Copa del Mundo.
Les ha costado más que a los otros semifinalistas llegar a esta instancia, pero Inglaterra no debe subestimar a un equipo conformado por una generación que nació viendo a aquella del ‘98 y que mañana querrá superar.
Datos
- Francia
- Bélgica
- Inglaterra
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