“A merced de los delincuentes”

Por Redacción

En el programa “Desde el llano” del 1º de mayo de 2014, su conductor, el Dr. Nelson Castro, entrevistó a la brillante periodista y escritora Beatriz Sarlo, quien luego de realizar una serie de consideraciones sobre la violencia de las entraderas, del tiro del final por el celular o la moto, se refirió a un nuevo tipo de violencia quizás basada en el consumo ilimitado de drogas en jóvenes y adultos donde se mata y se viola sin remordimientos, sin reconocer en el otro a un semejante, con saña y sin piedad, tal como sucedió con la chiquita asesinada por tres mujeres jóvenes en Junín, provincia de Buenos Aires, muerta por nada, porque era linda, porque tenía lo que yo no tengo, porque se me antoja. Apagué el televisor y por un largo rato no pude dormir pensando en lo cierto de esas observaciones de la periodista. Hoy el asesinato y la violación suceden brutalmente porque se me da la gana pegarte un tiro o abusarte, quiero hacerlo y punto, sin reconocerte como un otro que merece consideración y respeto y por eso los victimarios actúan como zombies, sin remordimientos, sin culpa ni piedad. Por la mañana, aún con ese tremendo concepto de violencia en la mente, internet me enfrentó con el tipo de violencia brutal e impiadosa descripta por Beatriz Sarlo. Me topé con la noticia de que en la mañana, en la ciudad de Neuquén, una joven de 18 años fue brutalmente golpeada y violada por un hombre de 35 años que conoció a la salida del boliche; la joven fue atacada a golpes hasta quedar inconsciente. El violento la subió a su auto, la trasladó hasta un zanjón donde abusó sexualmente de ella. Los gritos de la víctima alertaron a los vecinos, que acudieron en su auxilio y retuvieron al sospechoso hasta que llegó la Policía. Una locura, una salvajada que nos dice de la inmensa inseguridad y violencia en que estamos inmersos. No sé quién sos pero se me antoja golpearte y violarte o matarte y lo hago sin más, sin que me importe tu sufrimiento, tu angustia, tu dolor, los riesgos, nada, sólo hacer mi voluntad que es lo único que importa y lo que falta es que la justicia, tan contemplativa con el delincuente, transforme las lesiones y la violación gravemente ultrajante que padeció la mujer en este caso en un delito menor y deje al delincuente en libertad. Porque al dolor de la agresión padecida hay que agregar una Justicia complaciente con los delincuentes, que gozan de las garantías que se les niegan a las víctimas y acaban el trámite en libertad –como sucedió con las lesiones gravísimas alevosas que por gusto padeció mi hijo Pablo cometidas por hijos del poder, incapacitado de por vida, y la Justicia se ocupó de dejar a los violentos en libertad. O la policía y las autoridades encargadas de la seguridad en cualquier ámbito ajustan los mecanismos de prevención y la Justicia actúa con la severidad que exigen las circunstancias, atendiendo sustancialmente a las víctimas que son abandonados a su suerte por un sistema penal garantista que deja a la gente mansa a merced de la brutal ocurrencia de delincuentes sin piedad, o el estallido social sucederá a la brevedad. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes

Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes


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