Agua y barro se llevaron el trabajo de los ladrilleros

Los productores afectados son alrededor de 20.

Gentileza

MARIANO MORENO (AZ).- Los Hornos es una pequeña comunidad que se ha identificado a lo largo de su historia por sus habitantes que han dedicado gran parte de su vida a la elaboración de ladrillos. Todos saben que es una vida sacrificada pero a la vez necesaria para ganar el sustento diario. El proceso de elaborar ladrillos parece algo simple para aquellos que lo ven por primera vez pero se requiere de mucho esfuerzo y tiempo para lograr buenos resultados en la producción.

Esta situación se agravó tremendamente con la última tormenta que se abatió sobre el paraje rural ya que grandes cuotas de agua y barro irrumpieron con toda su furia y arrastraron todo lo que había a su paso en la mayoría de los hornos ladrilleros. Aserrín, carbón, leña, ladrillos a punto de ser vendidos y adobes que estaban en su proceso de secado fueron las principales materias primas afectadas. La enorme tristeza y los ojos llenos de llanto e impotencia de los horneros al contemplar que en las “canchas ladrilleras” miles y miles de adobes fueron arruinados por la tormenta fueron la postal de los últimos días.

Las pérdidas son millonarias, según un relevamiento hecho por este diario son alrededor de 20 productores afectados y son más de 100 mil ladrillos y ladrillones que se perdieron como consecuencia de este temporal, que algunos se animan a catalogar como el más duro en unos 30 años.

“Trabajar en los hornos es un trabajo muy duro pero da la posibilidad de llevar la comida a diario a la familia”, comentó Horacio Nahuel, uno de los emprendedores que sufrió la mayor pérdida con este cruento temporal. Más de 28 mil de sus ladrillones sucumbieron ante el embate de las aguas, en tanto que gran cantidad de ladrillos listos para la venta, leña, carbón y otros materiales fueron arrastrados pendiente abajo y cayeron en una barranca de unos 30 metros de altura. “Esto duele mucho pero somos gente de trabajo y nos debemos poner la meta de volver a empezar y recuperar todo lo perdido, son cosas de la naturaleza”, comentó Nahuel.

Algunos miembros de las nuevas generaciones de la comunidad, han preferido emigrar a otros destinos a buscar otros trabajos más seguros y estables en vez de seguir con el trabajo de sus padres. “Es triste ver que de alguna manera la tradición ladrillera se va perdiendo de a poco porque no han surgido nuevas camadas de trabajadores, ya que los jóvenes prefieren buscar otros rumbos”, afirmó Nahuel. Por este motivo el trabajador dice que escasea la mano de obra para trabajar en los hornos. También señaló que sería interesante conseguir ayuda o financiamiento de provincia o nación para seguir adelante con la tarea. “Nosotros no pedimos que nos regalen nada, sino que nos ayuden a volver a empezar y a continuar con esta tarea que para nosotros es nuestra principal fuente económica”, remarcó.

También agregó que “yo voy a seguir trabajando para recuperar todo como lo he hecho a largo de toda mi vida, he criado a mis hijos a fuerza del trabajo en los hornos y me siento muy orgulloso de eso”.

el día después del temporal


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