Aires de chacra

A sólo dos kilómetros de Regina, sobre la Ruta 22, un hotel y spa ambientado en la producción regional, más un restaurante que recuerda los años 70.

Redacción

Por Redacción

Texto: Pablo Accinelli Fotos: CELESTE FIDELIBUS La idea es poder disfrutar a pleno en un contacto directo con la producción frutícola de la región, pero aprovechando el lugar para relajarse o bien saborear la buena gastronomía. El hotel La Esmeralda ofrece esta propuesta a sólo dos kilómetros al este de Villa Regina, en un lugar de privilegio a la vera de la autovía de la Ruta nacional 22. vistas El lugar ofrece al visitante las mejores comodidades con un marco natural que rodea el lugar, con chacras ubicadas a sólo pocos pasos que ofrecen una inmejorable vista desde las diferentes habitaciones, y la barda norte ubicada también a escasa distancia, como alternativa para que el visitante recorra y tenga un perfecto contrapunto entre la naturaleza agreste de la región y la transformación lograda por el esfuerzo del hombre. El hotel La Esmeralda está ubicado a la altura del kilómetro 1.128 de la Ruta nacional 22. La transformación Una edificación que data de la década del 70, y que fue un proyecto de vivienda de un productor de Villa Regina, quien finalmente abandonó la iniciativa, se transformó en los últimos cinco años en el desarrollo de un hotel y spa que desde hacía 15 años planificaban establecer en esta ciudad Alejandro Carulla y Viviana Bertoldi. El proyecto se transformó en un emprendimiento familiar, donde cada uno de los integrantes del grupo participó activamente en la terminación de los trabajos, decoración de cada una de las habitaciones, del restaurante ambientado en 1970, junto a dos salones para fiestas y eventos, además de un spa para la relajación de los visitantes. Estructura El hotel cuenta con 10 habitaciones, cada una de ellas ambientada de manera diferente y relacionada con el entorno natural de la región y la producción frutícola. De esta manera sobre el ala este del hotel se distribuyen las habitaciones; una dedicada a las manzanas Red Delicious, a la Granny Smith, a la pera Packam’s y la William’s, y a la vitivinicultura, al río Negro, al sol, a la meseta patagónica, también una que recuerda a los pueblos originarios de esta región, a los inmigrantes, y a uno de los símbolos de Villa Regina, como lo es el Indio Comahue. Las habitaciones tienen hermosas vistas al sector productivo de la ciudad, imperdibles en la primavera con sus flores, o al sector de las bardas que enmarca de una manera majestuosa la ciudad. Poseen asimismo servicio de wifi, cajas de seguridad, aire acondicionado frío-calor, plasmas, frigobar, room service, conserjería las 24 horas y un desayuno completo con pan casero acompañado de los productos de la región. El área para la recepción de los pasajeros es también un sector muy cuidado y cálido, donde especialmente en esta época invernal se puede disfrutar del espacio junto a las estufas de leña que calefaccionan el lugar. La oferta del establecimiento se completa con dos salones con capacidad para 100 personas cada uno, donde se realizan eventos, cursos, conferencias y presentaciones de productos, entre otras actividades. Delicias A todo lo anterior se suma el restaurante “1970 Resto”, ambientado en la década del setenta, con una pequeña cava de vinos y una carta donde se resalta la gastronomía clásica de la región, aunque “aggiornada” con algunas fusiones, siempre utilizando productos seleccionados y en su mayoría producidos en la zona. Para la relajación de los visitantes, el hotel cuenta con un gimnasio y un spa, donde se ofrecen hidroterapias, masoterapias, y distintas alternativas que le permiten al cliente encontrar un espacio donde sentirse relajado y recuperar la armonía; mientras que durante el verano también se podrá hacer uso de la pileta. (AVR)

arq.


Texto: Pablo Accinelli Fotos: CELESTE FIDELIBUS La idea es poder disfrutar a pleno en un contacto directo con la producción frutícola de la región, pero aprovechando el lugar para relajarse o bien saborear la buena gastronomía. El hotel La Esmeralda ofrece esta propuesta a sólo dos kilómetros al este de Villa Regina, en un lugar de privilegio a la vera de la autovía de la Ruta nacional 22. vistas El lugar ofrece al visitante las mejores comodidades con un marco natural que rodea el lugar, con chacras ubicadas a sólo pocos pasos que ofrecen una inmejorable vista desde las diferentes habitaciones, y la barda norte ubicada también a escasa distancia, como alternativa para que el visitante recorra y tenga un perfecto contrapunto entre la naturaleza agreste de la región y la transformación lograda por el esfuerzo del hombre. El hotel La Esmeralda está ubicado a la altura del kilómetro 1.128 de la Ruta nacional 22. La transformación Una edificación que data de la década del 70, y que fue un proyecto de vivienda de un productor de Villa Regina, quien finalmente abandonó la iniciativa, se transformó en los últimos cinco años en el desarrollo de un hotel y spa que desde hacía 15 años planificaban establecer en esta ciudad Alejandro Carulla y Viviana Bertoldi. El proyecto se transformó en un emprendimiento familiar, donde cada uno de los integrantes del grupo participó activamente en la terminación de los trabajos, decoración de cada una de las habitaciones, del restaurante ambientado en 1970, junto a dos salones para fiestas y eventos, además de un spa para la relajación de los visitantes. Estructura El hotel cuenta con 10 habitaciones, cada una de ellas ambientada de manera diferente y relacionada con el entorno natural de la región y la producción frutícola. De esta manera sobre el ala este del hotel se distribuyen las habitaciones; una dedicada a las manzanas Red Delicious, a la Granny Smith, a la pera Packam’s y la William’s, y a la vitivinicultura, al río Negro, al sol, a la meseta patagónica, también una que recuerda a los pueblos originarios de esta región, a los inmigrantes, y a uno de los símbolos de Villa Regina, como lo es el Indio Comahue. Las habitaciones tienen hermosas vistas al sector productivo de la ciudad, imperdibles en la primavera con sus flores, o al sector de las bardas que enmarca de una manera majestuosa la ciudad. Poseen asimismo servicio de wifi, cajas de seguridad, aire acondicionado frío-calor, plasmas, frigobar, room service, conserjería las 24 horas y un desayuno completo con pan casero acompañado de los productos de la región. El área para la recepción de los pasajeros es también un sector muy cuidado y cálido, donde especialmente en esta época invernal se puede disfrutar del espacio junto a las estufas de leña que calefaccionan el lugar. La oferta del establecimiento se completa con dos salones con capacidad para 100 personas cada uno, donde se realizan eventos, cursos, conferencias y presentaciones de productos, entre otras actividades. Delicias A todo lo anterior se suma el restaurante “1970 Resto”, ambientado en la década del setenta, con una pequeña cava de vinos y una carta donde se resalta la gastronomía clásica de la región, aunque “aggiornada” con algunas fusiones, siempre utilizando productos seleccionados y en su mayoría producidos en la zona. Para la relajación de los visitantes, el hotel cuenta con un gimnasio y un spa, donde se ofrecen hidroterapias, masoterapias, y distintas alternativas que le permiten al cliente encontrar un espacio donde sentirse relajado y recuperar la armonía; mientras que durante el verano también se podrá hacer uso de la pileta. (AVR)

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora