Antes era más fácil

Antes todo era más fácil en Francia: los trabajadores y los artesanos votaban por los socialistas o comunistas, los nostálgicos de la «Grande Nation» por los gaullistas y los conservadores liberales, menos numerosos, a veces daban su apoyo al centro.

Sin embargo, desde el fin de la Guerra Fría los compromisos y las seguridades de antaño han desaparecido. «Las creencias han cambiado y la sociedad está fracturada», asegura la socióloga Brigitte Lech. «Es difícil encasillar al electorado». El instituto demoscópico CNRS observa entre los franceses una creciente desconfianza política. De repente, los candidatos de los partidos tradicionales se erigen en acérrimos críticos del sistema dentro del cual han hecho carrera.

El conservador Nicolas Sarkozy preconiza la «ruptura»; la socialista Ségolène Royal y el centrista François Bayrou incluso auguran el «fin de la V República». Durante la campaña electoral, el ritmo ha estado marcado cada vez más por golpes mediáticos inmediatos y la imagen de los candidatos cuidadosamente labrada por expertos en mercadotecnia.

«Existe la tendencia de sustituir el texto por la imagen, el discurso por el símbolo, la convicción por la fe», analiza Denis Muzet, director del instituto Mediascopie. La consecuencia es que el elector francés actual es más voluble que nunca. Los expertos aseguran que el votante francés decidirá en el último minuto a quién va a enviar como sucesor de Jacques Chirac. (DPA)


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