APERTURA DE SESIONES: Weretilneck explicó actos y apuntó a la transparencia

"No vamos a dejar ninguna pesada herencia", dijo

CIPOLLETTI (AC).- No hizo anuncios de obras, ni recorrió sus tres años de gestión. En el acto de apertura de sesiones ordinarias Alberto Weretilneck optó por explicarle a los vecinos el porqué de las decisiones que toma día a día al frente de la municipalidad de Cipolletti.

En este sentido, hizo hincapié en la necesidad de mantener la transparencia. «Este gobierno tiene en claro que no va a dejar ninguna pesada herencia al próximo. Tampoco generó deudas y ni dejará déficit. Están puestos en marcha todos los mecanismos de control municipal. Hemos hecho de la licitación y del concurso de precios una norma. Nadie nos puede señalar con el dedo», remarcó.

El acto de apertura de sesiones estuvo a punto de ser suspendido por un corte de luz generalizado en la ciudad. Hubo una demora por este inconveniente pero finalmente cerca de las 21, Weretilneck se paró sobre el escenario del desbordado salón del Centro Cultural.

Entre sus primeras palabras, brindó un homenaje al ex intendente y ex concejal Julio Rodolfo Salto, quien falleció el 17 de diciembre pasado.

Luego inició su disertación. Dijo que consideraba que estaba «suficientemente difundido» lo realizado en sus tres años de gestión y que ello «aburriría» si lo tomaba como eje para su mensaje. Tampoco le pareció conveniente anunciar qué hará de aquí a diciembre, puesto que eso también está contemplado en el presupuesto. «¿Por qué no hablar de otras cosas? De esto mismo, pero desde otra óptica. Tenemos ganas de decir lo que pensamos y lo que sentimos cuando día a día tomamos las decisiones para gobernar esta ciudad», expresó.

«Nos sentimos circunstanciales. No nos creemos ni los dueños del municipio ni de la verdad, pero sí actores importantes porque los vecinos fueron los que nos otorgaron un mandato», comenzó diciendo el intendente.

Sostuvo que un gobernante tiene que hacer un equilibrio entre «lo que el vecino exige porque considera que es lo mejor; lo que necesita la ciudad, que no necesariamente es lo mismo que necesita el vecino; y lo que los gobernantes pensamos qué es lo que los vecinos y la ciudad necesitan». En este último aspecto revalorizó también los «sueños» de quienes están al mando.

«La sabiduría de gobernar está en poder armonizar estas tres cosas», destacó.

Por primera vez Weretilneck decidió no leer su menaje. En sus párrafos finales también hizo referencia a la inseguridad, aunque remarcó que «el Cipolletti de hoy no es el Cipolletti de la muerte, de la barbarie, de la inseguridad. Es el Cipolletti que hacemos todos los días los buenos, los honestos, los que protegemos a nuestra familia».


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