Armellini fue el patrón en Roca

El "Pato" Silva hizo su negocio y está más firme en el certamen.

ROCA- La «Honda» del TC-2000 también llegó el autódromo roquense. Fue en una jornada en la que todo le salió redondo a la marca japonesa. En la pista ganó el nicoleño Lucas Armellini, después de un impecable trabajo donde ratificó su tremendo potencial conductivo. Y en el campeonato dio un paso casi decisivo el chaqueño Juan Manuel Silva, después de cerrar un negocio casi perfecto, con dos segundos puestos que le permitieron sumar muchos puntos y quedar casi a un paso de la consagración. Pedir más, sería casi imposible.

No dejó mucho para comentar lo sucedido ayer en el autódromo roquense. Las dos victorias de Armellini -las primeras en la categoría, adonde llegó al comienzo de la temporada- fueron un calco. De punta a punta, sin ningún tipo de sobresaltos, ni siquiera con los reiterados ingresos del auto de seguridad, y con la contundencia que sólo le puede permitir un Honda Civic, que tiene un rendimiento superlativo.

También fue para destacar la respuesta de los aficionados, que en un número cercano a los siete mil le dieron una gran respuesta a la convocatoria que efectuó la AVGR.

Después de las clasificaciones sabatinas, la clave de ambas carreras para Armellini estaba en la largada. La cuestión era mover bien y llegar limpio al tan temido curvón. Y el nicoleño -apenas lleva dieciocho carreras en la categoría- hizo muy bien los deberes.

La superioridad del auto de Armellini hizo una parte importante para que la carrera no tuviera golpes de escena. Lo trabado del circuito, muy difícil para el sobrepaso, no fue nuevo, pero sí la debacle de los otros equipos de punta, como Ford con los Escort o VW con los Polo.

Todo ayudó para que saliera un espectáculo muy discreto, con escasos golpes de escena, como fue la aparición del pace-car en las primeras vueltas por culpa del aceite que dejó en la pista el motor del auto de Daniel Cingolani.

Si lo de Armellini fue para el elogio, también fue muy bueno lo que pasó en función del campeonato. Y en ese rubro el gran ganador resultó el «Pato» Silva.

Antes de largar Silva se conformaba con dos cuartos puestos -lo gritaba a los cuatro vientos-, pero en la pista el negocio le salió redondo. Ni su compañero de equipo, Omar Martínez, y mucho menos Henry Martin y Wálter Hernández estuvieron a la altura de sus antecedentes.

La baja de sus rivales por el título, le permitió al veloz chaqueño dar un nuevo paso en la conquista del campeonato. Al margen, fue muy bueno lo de Gabriel Ponce de León, tercero con el mejor Ford Escort, y también lo que produjo Gabriel Furlán, metiendo por primera vez en un cuarto lugar más que valioso al Mitsubishi Lancer.

Eso fue en la primera carrera, quedaba la expectativa por conocer qué podía pasar en la segunda. Algunos se ilusionaron con alguna orden de equipo, porque Armellini y Silva largaban en primera fila. Otros pensando en la arremetida de un Henry Martin, Wálter Hernández o hasta del propio Furlán, por más que lo suyo no pasara por el título, pero si por demostrar que Mitsubishi evoluciona lentamente.

Y en la segunda carrera se repitió la historia. Sólo hubo un revuelo general en la largada, donde Marcelo Bugliotti le pegó a Hernández, éste se lo llevó puesto a Furlán, también a Henry Martin y tuvo que salir el auto de seguridad por un par de vueltas.

Cuando la bandera verde indicó el vía libre, la carrera tuvo un desarrollo similar a la anterior. Armellini adelante, como en otra dimensión, y el «Pato» Silva tranquilo y por el medio sumando «gordo» para el certamen.

De los perseguidores de Silva el que logró sumar algunos puntos fue Martínez. El «Gurí», con un auto que sigue sin recuperar nivel competitivo de comienzos del campeonato terminó sexto. Igual fue poco, en comparación con el segundo puesto del líder del certamen.

Pero mucho peor fue lo de Martin y Hernández. El primero se vio involucrado en un toque en la primera vuelta y abandonó.

Para Hernández la jornada no pudo ser más negra. Después de ser sancionado por maniobra peligrosa en la carrera inicial, en la segunda tuvo que abandonar después que el auto no quedara bien luego del encontronazo del comienzo.

Y así pasó el TC-2000 por el autódromo roquense. Mucho público vio festejar al joven Armellini un espectacular doblete, el primero de su corta historia en la categoría. Pero también se vio cerrar un espectacular negocio al «Pato» Silva. Por más que aún quedan cuatro fechas y ochenta puntos en juego, el chaqueño está cada vez más sólido. Y sus rivales más lejos. Parece que el camino al título será un trámite para el chaqueño. A quién le puede sorprender si la conjunción es perfecta: un gran piloto, en un auto de otro planeta.


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