La casa de hormigón visto que asombra en un destino vip de la costa

En la primera reunión con los arquitectos, los clientes platearon que debía ser de ese material, por su porte y su nulo mantenimiento. Y de no más de 300 m2. El estudio respondió con este gran proyecto en el exclusivo barrio cerrado Costa Esmeralda, de gran crecimiento a 13 km de Pinamar.

Redacción

Por Redacción

La casa de abre al solárium y la pileta. Fotos: Hernán de Almeida.

Costa Esmeralda es un exclusivo barrio cerrado de gran crecimiento sobre los médanos de la costa bonaerense, a 390 km de Buenos Aires y a 13 km de Pinamar. Allí conviven dunas, paradores en la playa, área hípica, canchas de tenis, pádel y de golf con pastizales autóctonos con una forestación joven de acacias y pinos marítimos, sectores de bosque preservados y grandes proyectos arquitectónicos. Casa La Marina es uno de ellos, sobre un terreno, irregular y rodeado por dos calles, elevado entre un metro y medio y dos respecto de las arterias y de los lotes linderos. Esta diferencia de altura, si bien dificulta el acceso, proporciona intimidad sin necesidad de recursos extras en relación con el espacio público y los vecinos.

El lote elevado le otorga privacidad a la casa.

Por qué eligieron el hormigón visto

En la primera entrevista con Besonías – Almeida Arquitectos los clientes dejaron en claro que querían una casa de hormigón visto. Aunque dejaron a criterio del estudio la posibilidad de romper con esa uniformidad, necesitaban que su elección les asegurara un mantenimiento nulo.


Si bien la familia estaba integrada por la pareja y dos jóvenes hijas, la casa debía contar con comodidades para 12 personas ya que su objetivo era compartirla con amigos y tener la posibilidad de rentarla ocasionalmente. Por eso encontraban indispensable contar con un dormitorio y baño de servicio, un depósito para guardar un vehículo y elementos de playa, además de amplios espacios semicubiertos para las actividades al aire libre y para el estacionamiento de dos automóviles.

Como dijeron que la construcción total no podía superar los 300 m2, el estudio sugirió que solo dos de los dormitorios se proyectaran para uso matrimonial (uno con baño privado) y el resto se resolvieran como espacios mínimos, tipo camarotes. Este recurso permite reservar el mayor espacio posible para el área social, gran protagonista en las casas de veraneo.



Área social integrada desde tres perspectivas.


Con el objetivo de dar respuesta a la situación creada por el desnivel entre el lote y su entorno, se propuso resolver la casa en dos prismas rectangulares dispuestos a medios niveles y conectados por escaleras de suave pendiente.

El volumen que se enfrenta a una de las calles está elevado por encima de la plataforma de acceso. Esta se ubica a un metro por debajo de la cota superior del terreno con el objetivo de disminuir la diferencia de altura existente y así posibilitar el ingreso vehicular y peatonal, mediante una rampa y una pequeña escalera.

En esa plataforma de accesos se resuelve el garaje y el hall y se ubican el depósito y la habitación de servicio, definidos por un volumen de tablas de madera de quebracho que no llega al techo.
Este recurso, sumado a la propuesta estructural de sostén de toda la volumetría con apenas cuatro columnas, deja en evidencia la idea de un prisma puro de hormigón a la vista suspendido que señala el ingreso.

Dormitorio en suite. Todo en hormigón.

Dormitorio estilo camarote. Se privilegió otorgar más metros cuadrados a las áreas sociales compartidas.

Uno de los baños. Mesadas, también de hormigón.


En este volumen elevado y con aberturas controladas se alojan los dormitorios y los baños de manera que el sector de la casa que requiere mayor intimidad quede aislado del contacto con la vía pública y también de la vida social de la casa.

Todo el equipamiento (camas, estantes, lugares de guardado) fueron realizados en hormigón para no requerir ni de mantenimiento ni de reemplazo con el uso.

El segundo prisma donde se disponen todas las actividades sociales interiores y exteriores, a diferencia del anterior, se apoya sobre el terreno natural conectado con las actividades al aire libre a través de generosas aberturas de cara al paisaje tanto como lo que propone el propio lote.


Maravilla. Anochecer en la costa.

La simpleza formal de toda la volumétrica se rompe con dos recursos. Uno es el giro de las tapas laterales de los dos prismas para alinearlas con la dirección del frente más largo del lote, produciendo distorsiones en la ortogonalidad de los espacios interiores y en la visión de toda la volumetría. El segundo es el plegado de los techos que posibilita la entrada de luz cenital y con ella las múltiples percepciones de los espacios según el recorrido del sol.


Ficha técnica

  • Ubicación: Costa Esmeralda, Provincia de Buenos Aires, Argentina
  • Proyecto y Dirección: Arq. María Victoria Besonías, Arq. Guillermo de Almeida
  • Colaboradores: Arq. Micaela Salibe, Arq. Gisela Giovanetti, Hernán de Almeida
  • Superficie del terreno: 945 m2
  • Superficie construida: 290 m2
  • Año de construcción: 2024
  • Ejecución: Desur Constructora
  • Fotos: Hernán de Almeida

    Contacto: https://www.besoniasalmeida.com/


La casa de abre al solárium y la pileta. Fotos: Hernán de Almeida.

Costa Esmeralda es un exclusivo barrio cerrado de gran crecimiento sobre los médanos de la costa bonaerense, a 390 km de Buenos Aires y a 13 km de Pinamar. Allí conviven dunas, paradores en la playa, área hípica, canchas de tenis, pádel y de golf con pastizales autóctonos con una forestación joven de acacias y pinos marítimos, sectores de bosque preservados y grandes proyectos arquitectónicos. Casa La Marina es uno de ellos, sobre un terreno, irregular y rodeado por dos calles, elevado entre un metro y medio y dos respecto de las arterias y de los lotes linderos. Esta diferencia de altura, si bien dificulta el acceso, proporciona intimidad sin necesidad de recursos extras en relación con el espacio público y los vecinos.

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