Ayer amigos, hoy extraños

Neuquén

El escenario político ha mostrado en los últimos días “patadas de tablero”, como se ha denominado mediáticamente al surgimiento de nuevas alianzas partidarias, de cara al cierre de listas y candidaturas para los próximos comicios. En lo personal, creo que estas acciones muestran las miserias de la política argentina, que intenta disfrazar de jugadas magistrales los intereses personales de unos pocos.

En el medio, la militancia, que por un lado festeja con aplausos hipócritas y por el otro hay quienes se indignan aun más con sus dirigentes. Está claro que las cúpulas dirigenciales que toman decisiones, cual movimientos de ajedrez, hablan del pueblo como si fueran los peones que cada espacio político posee a la hora de empezar una partida.

La militancia de base queda confundida, sin entender si son jugadas magistrales o simplemente manotazos de ahogados de sus respectivos dirigentes. La única conclusión prematura es que la política argentina ya no tiene escrúpulos, ya no existen modos sutiles de negociar. El todo o nada es lo que importa.

Ahora, el ojo de la tormenta nuevamente vuelve a ser el peronismo y el acompañamiento al poder conservador y liberal. Pichetto hoy es el ejemplo que nuevamente hace mostrar los dientes a un peronismo sin identidad.

La pregunta es: ¿hasta cuándo la militancia va a seguir siendo cómplice y mirando para el costado? Todos los partidos tienen sus mecanismos para resolver qué hacer con dirigentes sin escrúpulos. Creo que ya es hora de aplicarlos. Quizás ese día esta dirigencia política argentina no tenga oportunidad de seguir manejándose como quiere, sin considerar previamente las valoraciones del pueblo y sus necesidades.

Guillermo Ramírez

DNI 33.917.672


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