Bariloche vive este año una temporada demasiado baja

Desde mayo y hasta mediados de junio la actividad turística se reduce a su mínima expresión, pero este año es peor. Qué hacen los comerciantes y habitantes de la ciudad en estos días.



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Noelia, vendedora de un local, dijo que las ventas son dispares.

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La baja temporada tiene tantas particularidades como rubros y esta situación de pausa en el movimiento de la ciudad se extiende por lo menos hasta mediados de junio cuando vuelve a reactivarse la actividad turística, con la llegada de los primeros contingentes de egresados y el inicio del invierno.

El mes más crítico de la baja temporada es mayo, en el que muchos hoteles cerraron sus puertas para que el personal vacaciones o realizaron remodelaciones. ¿Por qué este mes? Las cifras lo dicen todo: en los últimos diez años el promedio de ocupación de mayo fue del 25% con un pico del 29% en 2007, el año que fue mejor.

Solo por dar algunos ejemplos en la calle San Martín dos grandes hoteles bajaron las persianas ese mes por obras o vacaciones del personal, también cerraron por 20 días otros cuatro establecimientos de un empresario local y hay muchos más que por no estar a la vista las obras de mejoras pasan inadvertidos.

En la calle Mitre, la principal arteria comercial del turismo de Bariloche, una chocolatería cerró tras la Semana Santa con la promesa de reabrir con remodelaciones; un restaurante conocido por su fondue colocó el cartel de “cerrado por vacaciones” y en una tienda de grandes dimensiones, los papeles de diario cubrieron las vidrieras porque adentro del local se realizaban mejoras.

Otros en cambio –y como es habitual en mayo– cerraron las personas de manera definitiva y remataron los últimos productos al anuncio de “liquidamos por cierre definitivo”. Los números finales de la caída de habilitaciones comerciales todavía no están cerrados.

La Marmite, un clásico de la calle Mitre, dio vacaciones al personal el mes pasado.

“Es la baja temporada más baja que otros años, un 25% menos que el año pasado”, estimó Hugo de Barba, presidente de la Asociación Hotelera y Gastronómica Bariloche, que señaló que después de Semana Santa, que tuvo niveles altísimos de afluencia turística, la caída fue estrepitosa.

El empresario hotelero fue uno de los que decidió cerrar sus establecimientos en mayo para anticipar vacaciones a todo el personal. “Las remodelaciones se hacen cuando se puede, la hotelería no está pasando el mejor momento”, afirmó De Barba quien analizó que la carga impositiva en Bariloche asciende al 46%, el doble que un destino de Chile y algo por encima de la media nacional.

El secretario de Turismo, Gastón Burlón, admitió que la ocupación ronda el 30%. “Este año tuvimos la particularidad de fines de semana largo después del verano y en baja, lo que hace que los turistas utilicen más esos días y por lo tanto se sienta mucho más la baja el resto del mes”, analizó el funcionario.

La baja también la sienten las agencias de viajes que mayoritariamente trabajan con público visitante. “Mayo y junio son los meses de mayor baja y es la última del año porque ya dejó de ser tan baja la temporada de octubre y noviembre”, señaló Ezequiel Barberis, de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Bariloche. Este sector considera que estos meses son similares a otros años en cuanto a visitantes, no hubo cambios drásticos. Barberis dijo que para afrontar estos meses “se necesita de un buen verano” para sostenerse. Una ecuación que también realizan los trabajadores de temporada que dividen sus ganancias para sustentarse todo el año.

Un restaurante que cerró para descansar y remodelar.

En el lado opuesto de la balanza es habitual que los barilochenses de ingresos medios o altos elijan este mes para viajar (principalmente en el exterior) no solo porque la vinculación a la actividad turística ofrece ese relajo en mayo sino también porque –al igual que acá– en todos los rincones del mundo es baja temporada, los precios son más económicos y los destinos de calor son tentadores, antes de adentrarse a los largos meses de invierno. Brasil y el Caribe son los destinos más elegidos por los locales.

Barberis destacó que las agencias de turismo emisivo (las que se dedican a ofrecen paquetes y vuelos para viajar desde Bariloche) “trabajaron bien en diciembre y enero cuando se vendieron los viajes que realizan en mayo”. Remarcó que esos viajes al exterior no fueron afectados por la suba del dólar, por la compra anticipada.

En el comercio, aun en aquellos rubros que no están directamente vinculados a la afluencia turística, los meses de baja son más. La Cámara de Comercio realiza un relevamiento mensual de sectores para analizar la evolución de las ventas y el resultado es negativo.

“La baja es tremendamente difícil para todos los rubros, registramos una caída del 5 al 10%”, afirmó Eduardo Caspani, presidente de la Cámara de Comercio, que hizo la salvedad que se toma el dato por unidades vendidas, no por facturación.

Indumentaria, electrónica y artículos de limpieza son los rubros más afectados, según el relevamiento de la entidad, mientras que en alimentos la caída es menor pero “igual es significativa”.

Caspani apuntó que la baja temporada para el comercio “comenzó a mediados de marzo y se profundizó en abril y mayo”.

Datos para una ficha

“En general trabajamos con turistas porque hay lugares donde ya no hay disquerías. Pero este año fue mucho más baja”.

Mauricio, de Centro Cultural del Disco, la única disquería de la calle Mitre.

La chocolatería Frantom, de Mitre y Villegas, cercada para encarar obras de remodelación.

Todas las expectativas están puestas en el invierno

El hotel NH Edelweiss estuvo en obras durante el mes pasado.
Alfredo Leiva

Alfredo Leiva

Alfredo Leiva

Alfredo Leiva

Eduardo Caspani, presidente de la Cámara de Comercio de Bariloche

La temporada baja comenzó a mediados de marzo y se profundizó en abril y mayo, y por lo que vemos no va a variar en junio. Todavía no hay un impacto de la corrida del dólar”.

Datos

73,9%
de los visitantes que llegan a Bariloche en la baja temporada son argentinos, según las estadísticas oficiales.
1.600
millones de pesos fue la facturación de Bariloche en mayo de 2017, un 44% menos que un mes de alta temporada.
“En general trabajamos con turistas porque hay lugares donde ya no hay disquerías. Pero este año fue mucho más baja”.
El invierno es la otra cara de la moneda. A las penurias de la baja temporada se antepone para el sector empresario y estatal, el entusiasmo por un mejor invierno, especialmente con más brasileños, un público que tiene un nivel de gasto por encima de la media nacional.
El efecto del dólar es inverso para los turistas extranjeros, que tendrán más pesos con la misma cantidad de verdes y la devolución del IVA en alojamientos, que dispuso un año atrás el gobierno nacional, son los dos motores de la visión optimista.
“Estamos esperanzados con una buena temporada”, dijo Gastón Burlón, secretario de Turismo municipal, que valoró como un dato “histórico” que este invierno la ciudad reciba unos 165 vuelos semanales de distintos puntos del país y desde Brasil. Para Hugo De Barba, de la Asociación Hotelera y Gastronómica, “hay expectativas de que se revierta a partir de julio” con una afluencia masiva de turistas, mientras que desde la entidad que agrupa las Agencias de Viajes remarcan como otro punto destacable el regreso de turistas americanos que llegarán en invierno a esquiar.

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