Centenario despidió a su histórico caudillo 

Dos mil personas acompañaron los restos del diputado nacional Adrián Fernández hasta el cementerio. La ciudad, de duelo. Las banderas flamean a media asta.

Redacción

Por Redacción

 CENTENARIO (AN).- Los vecinos de esta ciudad despidieron ayer a su caudillo. Unas 2.000 personas dieron el último adiós a Adrián Fernández en el cementerio local.

Al mediodía el cementerio se pobló de gente. A la tarde, después de las 19.30, la despedida estuvo reservada para la intimidad de la familia.

Centenario saludó con dolor por última vez al hombre que gobernó la ciudad en cuatro períodos electivo, uno como presidente del Concejo y los sucesivos como intendente.

La vigilia fue larga y concurrida. Hubo funcionarios y vecinos durante toda la noche y gran parte de la madrugada. El hall del municipio se vio atestado de asistentes hasta la mañana, cuando una multitud se congregó frente a la plaza San Martín para seguir en caravana al cortejo fúnebre hasta la capilla del cementerio.

El gobernador Jorge Sobisch permaneció en el municipio hasta alrededor de la medianoche del martes, y regresó antes de la nueve de la mañana de ayer para acompañar a los familiares del diputado hasta el mediodía, cuando se retiraron del cementerio.

Una hora y media antes de la llegada del cortejo fúnebre cientos de pobladores de esta ciudad aguardaron la llegada de los restos de Fernández en las puertas del cementerio, ubicado en la zona de ingreso de la ciudad.

Desde la municipalidad, familiares, funcionarios, empleados municipales, desocupados, integrantes de comisiones vecinales, mujeres y niños se encolumnaron detrás del coche fúnebre y de los tres vehículos colmados de flores y coronas.

Diez cuadras de dolor

Centenares de personas siguieron a paso de hombre el recorrido de unas diez cuadras desde el palacio municipal hasta la capilla que esperaba los restos del legislador. Detrás, varias cuadras de vehículos completaron la caravana. Antes de llegar al cementerio ya había autos dispuestos a ambos lados de la cinta asfáltica a la espera de la carroza.

La entereza de los familiares se quebró en la capilla en medio de llantos y abrazos. Por la noche, hubo momentos difíciles cuando hermanos, sobrinos e hijos del diputado dejaron fluir el dolor.

El recorrido se realizó en medio de un respetuoso silencio, que sólo rompió un cerrado aplauso otorgado en memoria del caudillo local del partido provincial al finalizar el rito.

Las últimas palabras las ofreció un amigo del diputado asesinado, Raúl Pascuarelli (ver aparte).

El dolor era inmenso en el cementerio entre los familiares y amigos de Fernández.

La ciudad ayer estaba en silencio. En los edificios las banderas flameaban a media asta y en algunas viviendas colgaban los crespones negros. El duelo y la conmoción estaban en todos los rincones de esta ciudad de 35 mil habitantes.

Una madre con su hijo en brazo que había llegado a pie desde unos de los barrios más pobres de la ciudad lloraba sin consuelo.

«Adrián era como un padre; el nos escuchaba cada vez que lo necesitábamos», dijo esta mujer a un cronista de este diario en medio de lágrimas que no podía contener. Ella, al igual que muchos otros anónimos, fue hasta allí para despedir a «El gallego».

Las palabras de un amigo

CENTENARIO (AN).- El ex legislador provincial, asesor municipal y amigo personal del diputado nacional Adrián Fernández, Raúl Pascuarelli, fue la persona elegida para ofrecer las últimas palabras en el Cementerio.

Habló del amigo, del político, del apodo personal con el que algunos íntimos conocían a Fernández y lo despidió.

El cajón fue custodiado y trasladado hasta el interior de la capilla por una guardia de honor especial, dispuesta por la escuela de cadetes de la policía provincial.

Cuando el cortejo ingresó al cementerio,la banda de la policía de la provincia acompañó con la marcha fúnebre.

Algunas mujeres mostraron su dolor en llantos entrecortados y abrazos, en medio de un calor matutino que se tornó más intenso cuando las agujas del reloj marcaron la llegada del mediodía.

La cámara de Comercio llamó al duelo y varios negocios del «casco viejo» bajaron sus persianas desde las 10 de ayer.

La municipalidad izó la Bandera Nacional a media asta. El Ejecutivo comunal declaró dos días de asueto administrativo y cinco de duelo, en consonancia con la resolución del gobierno provincial.

Las cabinas del peaje, ubicadas en las inmediaciones a la chacra de Fernández, lucían crespones negros.

El cuerpo de bomberos voluntarios de la localidad se vistió con su uniforme de gala. Del mismo modo lo hicieron los jóvenes del grupo scout.

El momento más emotivo se observó en las escalinatas de la comuna de Centenario. Allí, miles de personas que se congregaron incluso en la plaza San Martín brindaron un aplauso que quebró el silencio y la larga espera del inicio de la recorrida fúnebre hasta el cementerio de esta ciudad que perdió a a uno de sus principales referentes políticos.

Ahora hay un liderazgo vacante

CENTENARIO (ACE).- La despedida del caudillo local dejó abierto el campo de acción a la única persona que detentará a partir de hoy el liderazgo político en la comuna: el actual intendente de Centenario, Luis Castillo.

Sin embargo, el jefe comunal no cuenta con igual respaldo comunitario ni con las mismas reverencias de las que hacía gala el diputado nacional Adrián Fernández, reconocido -tanto por opositores como por adherentes- por su cintura política y su capacidad para revertir confrontaciones adversas.

Fernández era ducho en las negociaciones y de diálogo envolvente hasta lograr bajar la guardia de sus eventuales detractores. Castillo es frontal y de poca paciencia.

Cuando el ex intendente definió continuar con su carrera política en el ámbito nacional, en la línea «de Adrián» del emepenismo centenariense vivió duras escaramuzas. No hubo un sucesor natural del líder. Castillo logró posicionarse con estrategias internas cuestionadas por quienes después se unieron a su candidatura, debido a que Fernández lo sindicó -luego de un largo silencio- como «el candidato oficial» de la línea blanca.

Una vez intendente electo, Castillo se afianzó en los espacios de poder reservados para la jefatura comunal. Adrián Fernández se tomó licencia y se produjo un «corrimiento» de las personas de segunda línea del ex intendente hacia el círculo de Castillo.

El legislador nacional se llevó a su entorno de confianza a zonas neutras, alejados de la intendencia.

Su sobrino y ex secretario de Hacienda, Eduardo Carbajo, fue electo diputado provincial. Su hijo y secretario de Gobierno, Norman Fernández, pasó al área de Relaciones Institucionales de Casa de Gobierno, igual que su nuera, Daniela Sánchez, quien fuera su secretaria privada en la intendencia.

El abogado Hugo Acuña, ex asesor legal de la comuna y abogado personal de Fernández, lo acompañaba también en en Congreso Nacional como asesor.


 CENTENARIO (AN).- Los vecinos de esta ciudad despidieron ayer a su caudillo. Unas 2.000 personas dieron el último adiós a Adrián Fernández en el cementerio local.

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